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Invitación a 50 aniversario de la Misa Génesis

Se extiende la cordial invitación a la Misa Génesis, organizada por el Seminario de Montezuma, para el próximo 4 de abril del 2021 (Domingo de Resurrección). La celebración honrará a todos aquellos que elaboraron el material de la misa, dentro de ellos Félix Palencia, en aquel lejano marzo de 1971.

Más información sobre historia de la misa Génesis, dar clic en el siguiente  enlace: https://www.youtube.com/watch?v=HnRqmku9HgY&list=PLzFqkut1MvJA6r_JDIL7NyI4P6_x_TWfU&index=2 

El enlace de la celebración serán compartido cuando se tenga.

La presencia de FxsI en el INM

 Hola

Les deseo paz y bien de parte de Jesús nuestro amigo y Señor.

Quiero compartirles algo que me aconteció en la cita con el contralmirante del Instituto Nacional de Migración (INM).

Después de estarlos esperando unos 20 minutos, llegaron e hizo una larga presentación de quien era él, de todo lo que ha hecho etc, y una de las cosas que dijo fue que estuvo de encargado de las Islas Marías por 3 años y que en ese tiempo convivió y platico mucho con un Sacerdote Jesuita que estuvo como interno  y le decían “el bachitas”  porque él solía compartir, o sea rolaba los “Delicados” y al final el “mataba” la bacha hasta el final…y yo rápidamente lo interrumpí preguntándole ¿cómo se llamaba? Y dijo no recordar…yo le dije con toda seguridad el nombre de (no dude en decirle el nombre de Félix, pues todo lo que describió mi corazón me decía que él era) Félix Palencia…y con sorpresa y emoción dijo que SÍ,…me preguntó que si yo lo conocía y sabía dónde estaba? Le respondí con tristeza que sí lo conocí y que ya estaba en el cielo. Y dijo ay es una pena, pues me gustaba platicar con él, si hay alguna persona de  quien recuerdo en Islas Marías es de él.

En ese momento sentí ganas de llorar, me quede muda, sentí la presencia de Félix, me dio alegría, nostalgia, sonreí pensando que él está intercediendo por nosotros para que podamos acercarnos a las personas migrantes que están dentro del INM, en verdad pasaron muchas cosas por mi mente, se me hacía increíble, se me hizo el mundo muy pequeño y cómo es que este hombre (el Delegado INM), conoce a nuestro querido Félix.

Salí del INM con alegría y me di a la tarea de escribir a María Magdalena, a los amigos y amigas  cercanos de nuestro querido Félix, si sabían cómo le decían en la Islas María a Félix; Aarón Pérez fue el que confirmó que le decían “bachas o bachitas”, así que mi corazón sigue sobresaltado de emoción.

Esto les quería compartir a ustedes, que la presencia de nuestro querido Félix sigue acompañándonos.

Siento la curiosidad de seguir preguntándole al Delegado sobre sus platicas con Félix…en fin!!

Gracias por su atención, sigamos compartiendo anécdotas vividas con nuestro querido Félix que nos sonríe al lado de nuestro Carnal Mayor Jesús.

NOTA: el Delegado dijo que sí nos dejará entregar los folletos de Acompañamiento Espiritual y podremos entrar al INM los días martes y sábados.


Con cariño Yadira

AMGD

Félix y el abuelo


Una vez Félix y el abuelo platicaban sobre la muerte, el abuelo le decía que no debía vivir solo, que podía morir y nadie se daría cuenta...Félix le dijo que si ya estaba muerto no sentiría nada, que si alguien pasaba por allí solo le echara tierrita encima... El abuelo no alcanzaba a comprender esa mentalidad... Ahora los veo sentados a la mesa, quien sabe, tal vez ya volvieron a saludarse...DEP

Rocío Miranda
7 de Septiembre del 2017

Nota: Relato tomado de una red social.

TE QUIERO PINCHE FÉLIX

En sus últimos ejercicios espirituales de mes, Félix S.J. Se encabronó con Dios.
Le reprochó entre otras cosas que habiendo tantos chavalos tan tiernos, cariñosos, amigables, trabajadores, etcétera; tuvieran que estar presos.
Él sabía o creía saber que sólo se puede estar preso (con sus propias palabras), por pendejos. Quizás sólo se refería a los presos — que como yo— éramos unos pobres diablos.
En fin, me decía que luego de harto tiempo de reproches hacia Dios, la única respuesta que obtuvo del Absoluto, fue un abrazo y un simple y llano TE QUIERO PINCHE FÉLIX.
Me lo contó todavía emocionado.
A mi EL VIEJO (Dios), siempre me ha apapachado con abrazos y cariñosos manifestaciones, aunque no tengo recuerdo alguno de haberme encabronado con Él.
Algún día quizás me permita volver a hacer ejercicios espirituales de mes y platicaremos la Divinidad y yo, de lo que queramos.
Cada cual hace su personal relación con Él.

Aarón Pérez
25 de Agosto del 2017.

Así fue como conocí a Félix Palencia S.J., hace exactamente 33 años


Aquella mañana dominguera me acerqué disimuladamente al coro del templo de la pinta* de Tijuana. Pretendía conseguir prestada una lira*. Me interesaba aprender a tocarla.
Vivía en ese tiempo el agosto de 1984.
Al finalizar la misa que acababa de oficiar, aquél tipo alto, güerejo, tatuado y disimuladamente calvo, bajó a la banca donde se acomodaban los cantantes y tocantes del tal coro.
Estaba yo inquietamente retirado de ese grupito de presidiarios conformados por El Borrego, El Pelo Chino y Armando.
Luego de algunos chistes medio albureros con los coristas, el tipo se acercó a mi.
¿Qué onda Carnal? me dijo con tono relajado. Mi silencio se dejó escuchar por algunos segundos. No te había visto por aquí, inquirió.
La primer palabra que iba a salir de mi boca no iba a ser para pedir un préstamo. Así que atiné a decir... Tienes pocos monos en el templo, le dije, señalando muros y altar.
El hombre era demasiado listo, además de parecer conocer demasiado bien a los presos, por lo que no se tragó (del todo) mi decir. En el fondo lo dicho por mi era una ofensa al catolicismo. Con que llamarles monos a las imágenes, debió haber pensado.
Tal vez si lees (en la biblia) Santiago 1-27, eso pueda responder tu pregunta me dijo.
No recordaba yo un libro en la biblia con ese autor. Descargó del atril, el grueso libro y me leyó el párrafo relativamente acordado.
Uummm, sí. Un poco sí responde a la pregunta, dije lentamente. Muy suficiente, concluí.
Pero la neta creo que a eso no viniste, balbuceó.
Pues al chile*, no, vacilé por un momento. Venía a ver si me prestaban una guitarra, me dejó continuar. No sé tocar ni madres, pero quiero aprender, le solté.
¡Borrego! le dijo a quien la hacía de director de coro. ¿Préstale la una lira a este carnal!
¡¿Qué pues Félix?! Refunfuñó ese joven a quien habían encerrado por daños contra la salud, léase, narco. ¿Como le voy a prestar una, si ni siquiera lo conozco.
Pues por lo mismo, préstasela. Le increpó el cura.
¡Ni madres!, volvió a renegar. Se la va a chingar*, acotó.
Que se la prestes te digo, si se la chinga traigo otra buey, le increpó.
Escuchaba (yo) aquel grosero diálogo entre cura y corista, atento... ejem... atóntito.
Así fue como conocí a Félix Palencia S.J.
Hace exactamente 33 años.

Aarón Pérez
11 de Agosto del 2017


Nota: Esto dice Santiago 1,27: «Una religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en cuidar de huérfanos y viudas en su necesidad y en no dejarse contaminar por el mundo»

Recordando a Félix desde el anonimato

Conocí a Felix Palencia en una misión apostólica en el "Fraccionamiento Panamericano" (basurero municipal) de Tijuana, organizada por los hnos. LaSallistas; Ahi pasamos ocho días entre polvo, pestilencias y futbol, luego ese no fue mas que el principio; El siguiente par de años lo pasamos en apostolados entre "El Pueblito" (carcel municipal) y la "Zona Norte" donde las damas de la noche también estaban muy al acecho de las desgracias. y el corazón de Felix tenia espacio para todos. Aquel hombre de tan sencillo caminar y simple vivir; Un corazón suficiente para albergar la jauría de individuos descamisados y sin clasificación social de la que siempre se allegaba. Soy el afortunado poseedor de "Un Cabrón a Toda Madre" escrito y encuadernado de forma artesanal por el mismo o ayudado por quienes de alguna forma andábamos tras él buscando alguna seguridad emocional o sustento moral. Tiempo después me enteré de que aquel coasisemiexbosquejo no era otra cosa mas que una version coloquial de "Un Señor como Dios Manda" de José luís Cortés y que Felix adapto soezmente para mentes de poco alcance como las nuestras. Felix vivió como debieran hacerlo todos aquellos que osan consagrarse a las causas divinas, el era simplemente la imagen de lo que decía, la congruencia viva. Era de mente sagaz e inteligencia practica: Plomero, mecánico, electricista, inventor, teólogo, filosofo, Profesor, constructor, escritor y tan gente para ponerlo al servicio de los demás. Por él es que leímos nuestros primeros libros; Se las arregló para que nos consiguiéramos un buen acervo de lectura básica que entre convictos, exprostitutas, mugre y exseminaristas entre otros especímenes, nos fusilamos desde Homero y Virgilio, pasando por Confucio y Cervantes, hasta llegar a los de La Generación del 27, para aterrizar en la dulce Narrativa Latinoamericana, aquello era como la "Zoociedad de los Poetas Coasimuertos (o medio vivos)". El Palencia en su momento comulgo con el movimiento de La Teología de la Liberación e interesantísima hubiese sido una conversación entre el y Escrivá. Literalmente él vivió entre los desprotegidos, tabajó con ellos en los altos hornos, durmió con ellos en las celdas de las prisiones, se subió con ellos al transporte publico, y disfrutó con ellos de las desdichas y desigualdades de la vida; Fue despedido de los templos por reaccionario y lo vi en los patios consagrando una cerveza y una "sabrita", vestido con shorts, en chanclas y sin camisa, un Cristo tatuado al brazo, y que la suciedad organizada rodara detrás de el.

Felix, Amigo amado: no se si descances en paz (porque eso nunca se te dio), pero si hubiera Cielo, dudo que estés ahi mas feliz que entre nosotros.... Lo que amabas.

Anónimo
25 de Marzo del 2017
Nota: Comentario recogido dentro del blog, que consideré pertinente compartir desde la entrada principal.

Foto del recuerdo, hace unos 10 años.


Quizá ya te conté que una vez el director de la carrera de arquitectura de la Ibero Tijuana, le dijo que estaban las puertas abiertas para que él diera clases ahí. Además ya estaba medio platicado con el rector, Agustín El Patón Rozada.
Félix le respondió que de la Ibero no tenía esperanzas de que saliera algo bueno. Y puso este ejemplo:
Los presos sobre todo los jodidos, si ven a alguien padeciendo alguna necesidad, se alivianan unos a otros, hasta con un toque de Mota, si hace falta. ¿Crees sinceramente — le preguntó al invitante—, que algún estudiante de la Ibero se le ocurra que algún amigo suyo necesite algo y le comparta de lo suyo?
No, no creo, le respondió.
Entonces no voy a dar clases ahí, fue la respuesta.

Anécdota e imagen tomada del muro de Aarón Pérez, 7 de Julio del 2017.
La imagen fue tomada en diciembre del 2007,  en la celebración de jubilares en la Curia al cumplir él (Fx) 50 años en la Compañía -Comentario Magdalena Palencia-.

Recordando a Fx - Julio 2017


Tal vez basta para recordarte, adaptar la descripción hecha por Felipe de Sousa de Francisco Javier en el libro «El Aventurero de Dios» escrita por Pedro Miguel Lamet:

«Aquellos párrafos que desnudaban a quien supiera leer el secreto de un hombre afectivo, condenado por voluntad propia a la soledad, que añoraba sin duda a sus compañeros y percibía el gran claroscuro que todo hombre en su juicio cabal siente, después de haber vivido en la metrópoli y llegar a tierras tan necesitadas. Un sacerdote que sólo encontraba consuelo en la oración y en agotarse acompañando a reos, enfermos y en especial, a los más vulnerables de la sociedad, una tarea, para él vital, de predicar al Jesús de los Evangelios.»
IdS
18 de Julio del 2017

Fx y Freude, unidos una vez más.




El día 10 de Enero del 2017, falleció la perrita Freude, vencida por los estragos del tiempo; según Virgilio, quien la tuvo a su cargo, duro al rededor de 16 años.
La historia cuenta que cuando Félix regresó de México D.F. (hoy Ciudad de México), la perrita lo desconoció, razón por la cual fue regalada a Virgilio. Se cree que fue un método de Félix pues la perrita ensuciaba bastante el patio.

Relato compartido por Rocío MR

El hombre de los mundos

El hombre de los mundos

A FxsI,
en el primer aniversario
de su llegada a la morada eterna de Papá

Busqué a los jesuitas donde me dijeron que tenían su casa en Hermosillo.
Muchas cosas me dijeron sobre ellos: que por su formación académica y experiencial eran antropólogos, que eran buenos para tomar tequila, que de todas partes los corrían, que eran buenos profesores en las universidades y que no tenían lo espiritual de los franciscanos pero sí un fuerte compromiso social, siempre cerca de los más pobres. “¿Qué tienen esos jesuitas que de todas partes los corren?” me preguntaba a mí mismo, y más se acrecentaba mi curiosidad por conocerlos.

 Un domingo por la mañana me armé de valor y fui al Centro Cultural Universitario, en la avenida Rosales, frente a la Universidad de Sonora, para asistir a una misa de los jesuitas. Ahí conocí a Félix Palencia.

Fue una misa fuera de lo común, en algo que no había participado ni visto antes: éramos pocas personas sentadas en círculo; el altar, que era una mesa de plástico cubierta con un mantel, estaba al centro; no hubo consagración –que yo recuerde- pero todos comulgamos con hostias y vino, y las ofrendas me daban la impresión que también eran parte de la comunión: dos pasteles, varios refrescos, varios aperitivos para comer al final de la misa; una señora era la que leía el Evangelio y el padre, en una sotana raída, fumaba holgadamente todo el tiempo. Todos hablaban, compartían de su día a día o de las lecturas de la liturgia, y el padre también decía algo al respecto, no sé si a manera de homilía.

En la convivencia después de misa me acerqué al padre para pedirle una cita y platicar con él. Le dije que estaba interesado en hacer un simposio sobre Eusebio Kino en mi universidad, y que me gustaría que él, jesuita, participase.
Su respuesta fue afirmativa, como la de alguien que tiene tiempo de sobra para hacer una conferencia sobre Kino. Me llamó mucho la atención que se expresaba de Kino y de Ignacio de Loyola como si los conociera de toda la vida, como si hubiese platicado con ellos un par de días atrás.

Félix, pues, me convidó a su casa y me pidió que no le dijera “padre”, sino Félix:
“Mi mamá me puso el nombre de Félix cuando me bautizó. Así que no me llamo padre, me llamo Félix; dime Félix y háblame de ”. A esa charla siguió otra más y me volví a armar de valor para decirle que tenía interés en ser jesuita.
Le dio mucho gusto, y su espontánea reacción fue decir: “¡Lo sabía, lo sabía...!”.
Y unos minutos después, al darle mis argumentos de por qué quería ser padre jesuita y no padre en otro carisma religioso, me dijo con cigarro en mano:
“Tú lo que quieres es que no digan que eres un pendejo”, y me solté a reír, porque me sentí desenmascarado.

Así se ha de haber sentido Pedro, cuando después de emocionar a Jesús con sus palabras en la revelación del Padre al llamarle Cristo, hijo de Dios vivo, se sucede que Jesús lo llama, unos minutos después, Satanás. A mí, Félix, no me llamó Satanás, pero sí pendejo. Fue un momento muy sanador.

Félix era un jesuita de varios mundos: el mundo intelectual, el de las ideas, del pensamiento lógico-estructurado, las matemáticas, la física, la historia, la filosofía, el latín, el francés, el castellano, de Lope, Zorrilla, Alarcón, Molière, Racine, Cervantes y Shakespeare.

El mundo del trabajo manual, de ese que facilita la vida; el del ingenio, de la solución de pequeños problemas pero que dan grandes resultados prácticos en lo cotidiano: la electricidad, la plomería, la informática, el tendedero de ropa con el cable de plástico de teléfonos que desechó quién sabe quién, el llavero de cuchara para comer en el tutelar “porque yo no me voy a hartar de tortillas como lo hacen los morros, yo ya no tengo edad para eso”; el timbre de campana hecho con el resorte del reloj de pared que ya no servía “y mejor darle un buen uso al resorte, porque todavía está bueno: de que se vaya a la basura a darle un buen uso, mejor darle un buen uso”; la fuente de agua para la imagen de la jefita de Guadalupe hecha con el motorcito de la licuadora.

El mundo culto, de Paganini, Chopin, Mozart, Zeffirelli, Bergman, Fellini, Paz, Rivera, Clemente Orozco. El mundo filosófico y teológico, de Leon-Dufour, Teilhard de Chardin, de Certeau, Daniélou, Aristóteles, Platón, Lonergan, Marx, Hegel, Descartes, “Ellacuría no, porque se volvió famoso: no me gusta acercarme a los que andan de moda”.

El mundo carcelario, el de las malas palabras, los cholos, los marihuanos, los homicidas, los tatuados; esperar “el toro” para comer con la raza; los que se acercan solamente para pedir cigarros “pero a veces no les doy”; el morro que robó un desodorante en la farmacia y es compañero de celda de un narcotraficante; los albures; el jesuita que espera solo, sentado, a que llegue alguien que quiera ser escuchado; los saludos al vuelo: “¡qui’hubo, padre!”. Y la respuesta auténtica: “¡Qui’hubo, cabrón!”.

El mundo de la Compañía de Jesús, los santos, los pobres, los letrados; las fechas importantes: la fundación, la supresión, la restauración; de cuando los jesuitas llegaron a México “y qué bueno que no nos achacaron que tuvimos algo que ver con la Revolución Francesa”, “las constituciones, ¿sirven de algo?: Francisco Xavier nunca las leyó y fue tan jesuita como cualquier otro jesuita”; “Ignacio colocó un orden para los Ejercicios Espirituales, pero yo creo que habría estado mejor si lo hubiera colocado de otra manera, porque la Contemplación para Alcanzar Amor ya está todo el tiempo en la vida, entonces mejor comenzar con la Segunda Semana y luego pasar a la Contemplación para Alcanzar Amor, después a la Cuarta Semana y regresas a la Segunda antes de irte a la Primera, con el Principio y Fundamento…”.
Y entonces uno pensaba, mientras asentía con un movimiento de cabeza: “Espérate, Félix…sí te doy la razón, pero vete más despacio para poder entenderte…”.

Mi experiencia de los jesuitas –si se le podía llamar experiencia- era muy romántica. Conocía por los libros de historia de Sonora algunas cosas sobre los padres Campos, Saeta, Pérez de Rivas, Nentvig y Kino. Después de conocer a Félix y de acompañarlo una Semana Santa en el tutelar de menores, el romanticismo por la Compañía de Jesús se diluyó, y me llegó un atisbo fuerte de realidad: de que Dios se me manifestaba en las personas, en los más sencillos, en las cosas más ordinarias, de las que se viven sin el mayor esfuerzo y son gratuitas.
“Ya conociste el cielo”, me dijo, cuando salimos de la cárcel.

En aquel momento que lo visité por primera vez en su casa –y en aquella misa-, aunque nunca antes había estado en ella, sentí que tenía algo de familiar.
Los libros en el librero, su escritorio, la cocina, las ventanas, el patio, el árbol del patio, lo rústico. Sentí que estaba con un sonorense, con alguien de mi familia, con alguien que estaba ahí en ese momento y en ese lugar para mí, para que yo pudiera llegar y preguntarle y encontrar respuestas a mis dudas. Al entrar por la puerta de su casa, cuando vi todo eso, al sentarme con él para platicar y escucharlo y verlo, todo lo que yo buscaba de la Compañía de Jesús lo encontré en él: todo lo que yo imaginaba e idealizaba, todo lo que yo pensaba y creía y me decía a mí mismo de los jesuitas lo encontré en Félix: un hombre muy inteligente, muy pobre, con alto sentido crítico de la realidad, libre y pensador libre, sabio, con olor a Evangelio, amigo de Dios, lúcido, transmitía esperanza, daban ganas de conocerlo más y de imitarlo.

Alcancé a decírselo y también alcancé a decirle que en mi encuentro con él, cuando lo conocí, tuve la convicción de que todos aquellos jesuitas del siglo XVII y XVIII, de los que yo había leído en la historia de Sonora, que habían fundado misiones y dado desarrollo y gramática a las actividades y lenguas indígenas de yaquis, mayos y pimas, y él, este jesuita de hoy, en siglo XXI, eran los mismos.

Su presencia en Hermosillo fue un regalo para quienes lo conocimos: “Estaba en el CERESO II de Sonora y llegó Ulises de visita para celebrar una misa con los internos. Él estaba muy enfermo, en silla de ruedas. Al final de la misa me esforcé muchísimo para que me identificaran con Ulises, que toda la raza viera que yo también era cura, pues. Me acerqué con él y lo saludé con toda propiedad, y yo mismo lo empujé en la silla de ruedas hasta la salida. Y en el camino los internos me iban saludando y yo iba respondiendo:

    -‘¡Ésele, Félix!’
    - ‘¡Qué onda, carnal!’

 “Y otro:

    -‘¡Pinchi Félix, necesito que me hagas un paro, cabrón!’
    -‘¡Simón, güey! ¡Yo te aliviano, pero déjame llevar a este compa a la salida!
     ¡Al rato vuelvo!’.
“Y uno más:
    -‘¡No mames, pinchi Félix, no te vayas a ir! Yo voy a servirte el toro’.
    -‘¡Fierro, cabrón! Dejo a este carnal afuera y me regreso. Vi que van a
       dar bistec, el toro va a estar chingón ahora’.

“Entonces, en el camino, Ulises gira la cabeza, sentado en su silla de ruedas, para verme, y me dice: ‘No cabe duda de que este es tu lugar’”.
La presencia de Félix era confrontante, y ser su amigo implicaba estar dispuesto a vivirlo a él en los binomios de su personalidad: la misericordia y la aversión, la inteligencia y el disparate, la inclusión que casi te hace romper tu identidad, tanta libertad que parece que te orilla a perder la tuya. El mundo de Félix, pues, era el del límite para vivir el Reino de Dios. Su mundo era el mundo de Papá, en quien sabía tenía puesta toda su confianza, para amar y servir a los más pobres, a los más jodidos, como le encantaba decir. Y era ya difícil separarte de él, porque sería muy complicado encontrar otro amigo igual, que te animara, en su confrontación, a ser tú mismo y a unirte a un ideal tan alto como el que él estaba viviendo: un compañero de Jesús que estaba en el mundo sin ser del mundo.

Juan Pablo Gil Salazar, S.J.
19 de julio de 2016
Fortaleza, Ceará, Brasil

Carta aniversario Félix

Ha pasado un año de su partida y no ha pasado un día que no le recuerde...
Releo sus escritos y su siempre frase: "se en quién tengo puesta mi confianza"; su manera breve de decirnos como conducirnos confiando en lo humano y buscando crecer siendo libres y auténticos.
Necesitó de pocas cosas y facilitó la vida de muchos que lo conocimos...Quien lo conoció sabe que no era una persona ordinaria, que siempre ponía amor en lo que hacía, se maravillaba de lo simple pero fue capaz de crear cosas complejas.
Caminó con una visión justa y preocupada por los más desprotegidos...
Añoro poder escucharle, preguntarle y reír con sus ocurrencias; ahora solo me queda pensar "Qué haría o que diría Félix?..." ante cada situación difícil que se nos presenta...
Lo que amas se hace más presente cuando ya no esta...
Tuvimos la fortuna de conocerlo...Gracias por todo lo que nos diste...

Rocío MR

La Guadalupana


Este pasado día 12 de Diciembre, tuve la oportunidad de cantar después de la misa, el conocido canto a la guadalupana, pero con le toque de Félix.
Al llegar a las estrofas diferentes, eran más pocas voces en el coro, más luego las repetían al unísono. El ambiente sintió distinto, surgió lo mexicano y se notó la diferencia; al final todos aplaudimos.
No sé si sea el canto o fue mi emoción al recordarlo. Félix se hacia notar en cada cosa que hacía o decía.
Le dio otro sentido al canto y lo dejo para nosotros.


LA GUADALUPANA

DESDE EL CIELO UNA HERMOSA MAÑANA,
DESDE EL CIELO UNA HERMOSA MAÑANA,
LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA
BAJÓ AL TEPEYAC.
LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA
BAJÓ AL TEPEYAC

SUPLICANTE JUNTABA SUS MANOS (2)
Y ERAN MEXICANOS (3)
SU PORTE Y SU FAZ,
Y ERAN MEXICANOS (3)
SU PORTE Y SU FAZ.

SU LLEGADA LLENÓ DE ALEGRÍA,
DE LUZ Y ARMONÍA
TODO EL ANÁHUAC.

JUNTO AL MONTE PASABA JUAN DIEGO
Y ACERCÓSE LUEGO
AL OÍR CANTAR.

JUAN DIEGUITO –LA VIRGEN LE DIJO–-,
ESTE CERRO ELIJO
PARA HACER MI ALTAR.

EN LA TILMA, ENTRE ROSAS PINTADA,
SU IMAGEN AMADA
SE DIGNÓ DEJAR.

CUANDO MÉXICO ERA SÓLO UN NIÑO,
ELLA CON CARIÑO
NOS SUPO CUIDAR.

DESDE ENTONCES, PARA EL MEXICANO
SER GUADALUPANO
ES ALGO ESENCIAL.

EN SUS LUCHAS POR LA INDEPENDENCIA,
ELLA ES LA PRESENCIA
DE LA LIBERTAD.

GOZARÁ CUANDO LOS MEXICANOS
SEAMOS COMO HERMANOS
EN PAZ E IGUALDAD.

LA NACIÓN LATINOAMERICANA
TIENE UNA ARTESANA
QUE NOS REUNIRÁ.

TODO BUEN LATINOAMERICANO
QUIERE COMO HERMANO
A TODOS IGUAL.

CONSTRUIREMOS ASÍ TODOS JUNTOS
UN ÚNICO MUNDO
DE AMOR Y DE PAZ.


 
Rocío Miranda


Conmemorando el tricentenario de Eusebio Kino sI. (Audio)



Una plática sobre el tricentenario de Eusebio Francisco Kino* por Félix Palencia sI, dentro del programa "Palabra en Movimiento", cortesía de www.palabraenmovimiento.blogspot.com.

Enlace:
https://archive.org/details/ProgramaDel06DeAbrilDe2011


*No es sobre Francisco Eusebio Kino.

Félix Palencia - El jesuita de los converse rojos

El jesuita de los converse rojos.


Recuerdo que a Félix Palencia le dije siendo novicio: “Le agradezco al Bigos que me haya presentado a la Compañía y a ti te agradezco que me hayas presentado a Jesús”. Por eso les pedí a ambos que en la ordenación me pusieran la casulla.

La muerte de Félix me agarró de sorpresa. Hace pocas semanas hablada con él, marqué a casa de su ‘carnala’ (Magdalena) para darles el pésame por José Ignacio. Nunca dijo que se sintiera mal de salud.

A Félix lo conocí cuando, en el noviciado, me mandaron de experiencias de hospitales a la Cruz Roja de la Ciudad de México y me quedé, durante dos meses, en la comunidad de Legaria donde él vivía. Juntos fuimos a las marchas que se hicieron en solidaridad por Acteal (a finales de 1997), recorrimos el templo de San Francisco Xavier de Tepotzotlán y con él fui a conocer las pirámides de Teotihuacán.

A través de Félix aprendí mucho de la historia de la Compañía de Jesús y por él aprendí a amarla más. Recuerdo que me platicó la primera vez que visitó Santa Rosalía, en Baja California Sur. Bajando del camión le preguntó a una niña que vendía dulces: “Oye, ¿hay algo aquí que hayan construido los jesuitas?”. La niña se le quedó mirando con extrañeza y le respondió: “Aquí todo lo construyeron los jesuitas”.

Félix tenía la inteligencia del genio. Si le ponías un reloj descompuesto podría desarmarlo, repararlo y agregarle algunas mejoras, incluso rediseñarlo. Superdotado con la mente y hábil con las manos, fue plomero, albañil y electricista. Haciendo labores de fontanería en la comunidad de Parras, Coah., queriendo abrir un boquete, se encontró con que la pared medía más de un metro de ancho, buscó otra salida, pero a ese agujero le puso luz y un vidrio, para que las visitas vieran la calidad de construcción que hacían los antiguos misioneros.

Era capaz de almacenar gran cantidad de datos y relacionarlos, cualquier problema o teoría compleja la analizaba y la desmenuzaba de tal manera que en pocas y sencillas palabras te hacía un resumen y todo quedaba claro. Era como esos jesuitas matemáticos que llegaban a China tanto para calcular eclipses como para adaptar ritos malabares o traducir libros de lenguas arcaicas. Así tomó textos bíblicos y, de los originales en griego, los pasó al español que usamos en México e hizo una Biblia para leerla en las primeras computadoras. Igual hizo con el libro sobre la vida de Jesús, del caricaturista José Luis Cortés, titulado ‘Un Señor como Dios manda’, que adecuó al habla de los presos y rebautizó como ‘Un Cabrón a toda madre’. Alguna vez, el P. Ignacio Iglesias, SJ. (1925-2009), gran conocedor de nuestra espiritualidad, alto bonete en España y en la Curia General, Asistente de Arrupe en su momento, se dio a la tarea de buscar en el Catálogo de la Provincia Mexicana a ese tal Félix que publicó un manualito de Ejercicios Espirituales de San Ignacio, para felicitarlo por su transcripción a lenguaje contemporáneo.

Félix tenía un corazón grande, inmenso. Lo acompañé tanto en las Islas Marías como en cárceles de Hermosillo a visitar a los ahí cautivos. Uno entraba y pronto empezaban los saludos: “¡Ésele, Félix!”. Llegaba y se sentaba donde estaban los internos, comía con ellos y pasaba largas horas escuchándolos. Recuerdo que en las Islas fuimos a la zona de castigo, conocida como ‘La borracha’, y uno de los ahí recluidos pidió a Félix contara algo de Dios. Empezó a platicar la parábola del Hijo Pródigo, pero en eso Raulillo, un compa de Sinaloa lleno de tatuajes, dijo: “¡Pérese, Padre, esa historia yo me la sé!”. Y comenzó a narrarnos, con dichos y brincos, cómo aquel Hijo se fue de parranda y terminó dándole de comer a los cochis.

Félix tuvo gran capacidad de empatía y profunda sabiduría para acompañar a quienes llegábamos en crisis. Más de alguna vez llegué con el corazón roto o con la vocación hecha pedazos y Félix, con la paciencia y pericia del relojero, me ayudó a rearmar el rompecabezas. Siempre fue un hermano muy humano, un gran amigo. Sus consejos me ayudaron a releer mi historia. Félix creyó en mí. Me ayudó a creer en mi vocación. Me ayudó a creérmela. Me sostuvo en las tormentas, me dio alas y me impulsó para que volara.

Para mí, Félix fue como Alfredo en la película de Cinema Paradiso. Así como Alfredo instruye a Salvatore (Totó) en el gusto por el cine, así Félix me formó en el amor a la Compañía y en acercarme con confianza a la persona de Jesús. También, por así decirlo, me puso frente al Misterio, frente a la contemplación del Amor de Dios, ahí donde uno no sólo es el que contempla sino que uno es el contemplado, donde, en el silencio, se escucha decir a Papá: “Te quiero mucho, hijo mío; y estoy orgulloso de ser tu padre”.

Félix fue un gran compañero de Jesús. Como cada jesuita tenía sus peculiaridades. Era tan libre que a algunos les daba miedo. Conviviendo en la cárcel con tanta gente tatuada, decidió hacerse dos tatuajes, algo de lo que no se arrepintiera nunca, así que en el brazo izquierdo traía un 'IHS' y en el derecho la fecha de cuando hizo votos en la Compañía. Era ingenioso, alivianado, alburero y provocador al modo socrático. Mi hermano, el Güero Bárcenas, en mi ordenación, adivinó quién era Félix pues de todos los sacerdotes ahí presentes, era el único que llevaba converse rojos.

Félix coleccionaba curiosidades, revisando sus escritos me encuentro con algo que le llamó la atención en Jalapa. Ahí se encontró el epitafio de un cura (F. Alonso, 1938) que transcribió del latín y tradujo. Ahora yo lo adapto y se lo aplico a él pues resume bien su vida sacerdotal: Aquí se guarda a Félix, digno del nombre de pastor, pues apacentó amorosamente a las ovejas de Hermosillo, Parras, Chihuahua, Tijuana e Islas Marías. Se resistió a observar leyes injustas, y a los enemigos rebeldes los venció, no con una espada, sino con el amor a Dios. Jesús fue para él su único tesoro, su único antojo, y, por él, le fue dulce vivir y le fue dulce morir.

Extrañaré las largas horas de conversación que teníamos, mientras fumaba sus delicados sin filtro. Extrañaré sus emails, siempre firmados con la frase: "Sé en quién tengo puesta mi confianza".

Mayo, SJ.

Pd. Comparto la Oración de San Ignacio con los cambios que le hizo Félix.

Te entrego, Papá,
toda mi libertad, mi corazón y mi persona;
mis capacidades todas,
y todas mis cosas.
Todo ello tú me lo diste,
y yo te lo devuelvo todo.
Todo es tuyo:
dispón tú de ello como quieras.
Dame que tú y yo nos amemos y queramos,
pues todo lo demás me tiene sin cuidado.







Nota: Artículo extraído del blog "Mayo todo el año", fechado al 24 de Julio del 2015.

Milagro al estilo de Félix

En una ocasión me contó Félix fue enviado a una comunidad de indígenas (no mencionó de qué región) y se encontró con una familia que había perdido un hijo. Según la creencia de la tribu, al fallecer uno de los miembros menores de la familia, el hermano debía morir también para acompañarlo.
Por lo que la situación en que encontró al hijo menor, es que estaba desnutrido a causa de que no lo alimentaban pues sólo esperaban el momento de su partida.
Investigando un poco más a la tribu, él se enteró de que una abuela también había fallecido y tuvo una idea….
Se vistió con ropas estrafalarias como las que utilizaban los que “se comunicaban con los espíritus” y después de “invocarlos” dictó la sentencia: El niño ya no debía morir, pues el alma de su hermano ya estaba acompañada por la abuela.
Los indígenas creyeron en sus palabras y empezaron a alimentar al niño, el cual empezó a recuperarse.

Isaí Álvarez Ramírez

Escrito de Thelma Acosta sobre Félix

11 de abril
Cuando te conocí me impresionaste primero por oficiar misas tan diferentes a las que yo conocía; después por tu apertura para todo, aún críticas; yo pensaba por que no se defiende, por que permite que la Maya” le diga “x”…pero te fui conociendo y vi cómo te defendías a tu modo y tu controlabas sin que nos percatáramos.

Siempre nos hacías sentir bien, tu capacidad para escuchar, comprender y comentar lo que sabías nos servía o hacía reflexionar, pocas personas la tienen.

Tu congruencia entre lo que predicas y practicas y tu empatía con la gente más desprotegida de la sociedad es una actitud que todos debiéramos tener, pues es la enseñanza de Jesús.
Te deseo feliz cumpleaños gran jesuita, “curita” o presbítero, “gracias por perseguir la igualdad entre los seres humanos”.


Thelma Acosta Ruíz

Un buen amigo

El padre Félix visita a reos del Cereso II quienes lo ven como un amigo especial que les ayuda a pasar las penas en su encierro y los motiva a buscar esa luz de esperanza necesaria para ellos.
Para los reos privados de su libertad, el padre Félix es uno más de ellos por la confianza que se ha ganado gracias al tiempo que les dedica

Convivir, platicar y sobre todo escuchar han sido sus principales herramientas para que los internos del Cereso II no lo consideren un voluntario más, sino un verdadero amigo.

Es el padre Félix, un sacerdote que en tan sólo algunos meses se ha ganado la confianza de los presos con quienes vive un ambiente de camaradería porque habla su mismo idioma, según coincidieron varios de ellos.

Actualmente es el único padre jesuita en Sonora y tiene siete años aquí, tiempo en el que se ha esforzado por cumplir una de las principales intenciones de su orden: Ayudar al prójimo.

Fue hace poco más de seis meses cuando el padre Félix pidió autorización para ingresar a las instalaciones del Centro de Readaptación Social Número 2 para visitar a los internos.

Por los pasillos y celdas, en los talleres y la clínica de tuberculosis, en todos los rincones del lugar Félix es bien conocido y recibido por los internos, quienes lo consideran su “camarada”.

“Es mi amigo, en mi caso me ha ayudado mucho con apoyo espiritual y con mi familia, hasta fue a platicar con mis padres, y me ha enseñado a plasmar mis ideas en un papel a manera de que sea entendible”, manifestó Mario Esteban, quien tiene nueve meses en el lugar.

También les brinda consejos para cuando salgan del lugar y les escucha hablar sobre sus familias, comentó Gustavo Eduardo, otro joven interno.

Para ellos el hecho de que el sacerdote los escuche hablar de lo que piensan y sienten es un gran aliciente, pero para Félix su labor en el lugar no tiene nada de especial pues asegura que simplemente va a convivir con los amigos.

“VISITO A AMIGOS”


 “No es ninguna labor, visito a mis amigos”, responde al ser cuestionado sobre su labor en el Cereso.

“Yo no tengo detalles con ellos, más bien ellos son los que me han regalado su confianza para platicar conmigo, yo nunca llevo plato por ejemplo, ahí siempre me prestan ellos”, enfatizó.

La labor del padre Félix ha sido de mucha ayuda para el Cereso, señaló Norma Abril Fimbres, por ser una de las personas que más se acercan a los internos y que les permite palpar la situación interna del penal y saber cómo se sienten anímicamente los presos.

“Nosotros nos hemos dado cuenta de que ha ayudado a muchos internos sobre todo a salir de sus crisis de tantas cosas que ellos tienen, que traen cargando con ellos”, dijo.

“Ellos lo han visto como uno más y lo sienten como uno de ellos, para ellos no es una autoridad, es el amigo, el compañero, el que se ‘camarea’ con ellos”, agregó.

Dentro del Cereso, el padre Félix ha impulsado obras de teatro, cursos de escritura, pero sobre todo la convivencia entre los internos de una manera muy ‘sui géneris’, aparte de actuar como mediador cuando surgen conflictos.

Además de dedicarle varias horas, por lo menos cuatro días a la semana a visitar a sus amigos, Félix participa en otras actividades, como la reunión eucarística los domingos en el Centro Cultural Universitario.

Los medios de comunicación se han vuelto herramientas útiles en su labor comunitaria. Con Internet para mantener informados a otros compañeros sobre su trabajo aquí, y en radio, con sus colaboraciones en el programa La Palabra en Movimiento, transmitido los lunes por Radio Bemba FM.

Nota publicada por el periódico "El Imparcial", el día 12 de Junio del 2007.

Félix Palencia sI, sobre el P. Heriberto Trujillo

Compartimos un breve testimonio de Félix Palencia sI., recogido por el P. Armando Armenta, durante la misa exequial del P. Heriberto Trujillo, día 6 de Abril del 2015 en Hermosillo, Sonora.

Los funerales del Padre Heriberto Trujillo

"El padre Toño invitó a que participaran alguno de los y las presentes.(... ... ...) El padre jesuita Félix Palencia, quien estaba sentado entre la gente, consideró que la vida del padre Betito fue un martirio, un testimonio de santidad semejante al del obispo Juan Navarrete y al del padre Eusebio Francisco Kino. Compartió la versión de que en un incendio el padre expuso su vida para evitar que se propagara."

Texto tomado del Semanario en Marcha, versión digital, del 29 de Abril del 2015.

Tres cartas de Félix Palencia, S.J.

Tres cartas de Félix Palencia, S.J. a un joven interesado en la Compañía de Jesús
Presentado por Juan Pablo Gil Salazar, S.J

1. Carta primera, del 16 de abril de 2005: La crisis existencial

Te agradezco mucho tu recado, Juan Pablo, desde el destinatario
del mismo, en que me llamas 'amigo'.

Me dices pasar difíciles momentos...

Que la vida sea fácil, nadie lo ha dicho
(y si lo dijo alguien, no creo que viviera de verdad).
Pero de que es hermosa, no cabe duda;
ni de que vale la pena vivirla, y vivirla a fondo,
ampliamente y con intensidad.

Nuestra tarea es construirnos a nosotros mismos,
y nacimos sin instructivo sobre cómo hacerlo.
Es mucho lo que ya has hecho en ti;
pero sin duda que te falta mucho.
Y cuando termines y no tengas ya nada que hacer,
la única que te queda es morirte.

Somos como una maravillosa máquina,
que básicamente consume aire, agua, tortillas y frijoles,
y que lo transforma en imaginación, sentimientos, ideales,
pensamientos, conocimientos, sueños, decisiones, realizaciones...
¡Qué de raro que alguna vez, o muchas, no todo salga bien!

Tal vez no sea cosa de disciplina; sino de dejarte ser:
Un naranjo no tiene que disciplinarse para dar naranjas; basta que sea,
y que no le falte agua, luz, tierra, aire...
Y las naranjas salen solas, sin esfuerzo.

Y todo eso es gratis, porque, al naranjo, como a nosotros,
todo nos llega regalado, por quien nos quiere desde antes que seamos.

Sigue siendo tú, Juan Pablo; gózate a ti mismo, y complácete en ti,
y agradece a quien cada día, cada minuto, todo te lo da.
Siente su cariño, y saboréalo. Él no te lleva cuentas, ni te cobra nada.
Está feliz de ver que eres como eres.

Félix.
"Sé en quién tengo puesta mi confianza"




2. Carta segunda, del 4 de mayo de 2006: La inquietud vocacional 

Siento, Juan Pablo, una muy honda gratitud hacia ti,
por la confianza y transparencia con que te me comunicas.
Te he leído calmada y repetidamente, y
tendría también, por supuesto, gusto en escucharte:
generalmente, no me es difícil hallar tiempo.
Tú tienes la palabra...

No quiero, en la espera, anticipar ninguna respuesta.
Sólo me viene a la mente una frase de san Pedro,
en el evangelio de Juan,
cuando,
viendo Jesús que mucha gente lo abandonaba,
les preguntó,
como invitándolos, a quienes lo seguían:
"¿También ustedes quieren irse...?"

Pedro respondió: "¿Y a quién iríamos...?
¡Si tus palabras son vida,
y sabemos y confiamos en que eres el enviado de Dios!".

No sé por qué me vino esa frase a la mente...
Creo que porque te identifico con Pedro, quien sintió
la profundísima tristeza de pensar haber traicionado a Jesús,
como tal vez piensas tú acerca de ti mismo.

Pero, me parece, que la respuesta posterior de Pedro
a la triple pregunta de Jesús, a orillas del Mar de Galilea,
es también la tuya: "¡Tú sabes que te quiero!"

Esto, Juan Pablo, me llena de alegría, por ti;
porque creo que es tu más honda verdad,
aunque sobre ella, como dices,
mucha hojarasca se haya acumulado...

No dudo que alguna especie de retiro pudiera ayudarte algo a despejarla,
como parece lo tienes contemplado;
pero es obvio que habrías de ver las posibilidades concretas para hacerlo,
y tomar la decisión que tú quisieras.

Ni dudo que tal vez pudieras pensar en una opción presbiteral;
pero estoy cierto de que Jesús estará contigo y para ti
en cualquier camino por el que tú quieras andar...

En fin: Espero que haya oportunidad de que platiquemos de esto lo que quieras.
Entre tanto, recibe esta nota como una simple muestra de mi gratitud,
que a la vez quiere ser un acuse de recibo.

Confío verdaderamente en ti, Juan Pablo,
y me dará mucho gusto saludarte.


Félix.
"Sé en quién tengo puesta mi confianza"



3. Carta tercera, del 21 de junio de 2008: El cariño de un jesuita a otro jesuita

Mucho gusto me dio, carnal, recibir tu saludo,
en este día nublado de Hermosillo,
con un frescor de sólo 37°C,
y contento de recibir día a día los 'favores celestiales' que Papá gratuitamente nos regala:
entre ellos, lo que algunos llamarían 'adversidades',
que no son sino caricias de Papá,
que quizá nos duelan de momento,
pero con las que nos regala él el ir creciendo en su Hijo,
y, por tanto, en verdad y libertad.

Me brindan buen alimento algunos escritos de Xavier
-en el 19 de Colección Manresa-,
recopilados y presentados por Léon-Dufour,
y me lo condimenta un galón de nieve,
que espléndidamente me regaló Papá
por mano de Blanca y de Roberto.

Hace tiempo no voy a San Xavier del Bac: espero podamos darnos un abrazo allí,
o donde sea,
entre el 2 y el 9 de julio,
y, con él,
felicitarnos también ambos
por el ya muy próximo a cumplir primer año tuyo de jesuita.

Gracias por acordarte de mí...

Con mi cariño y mi confianza,

Félix.
"Sé en quién tengo puesta mi confianza"

A la partida de Félix sI

Un lluvioso sábado, Félix sI., me sugirió esta interrogante: "¿Quién escribirá mi novela?"
La inmediatez me remitió a Pedro Miguel Lamet, jesuita escritor, periodista, biógrafo y entre otras cosas más, la persona idónea para contar la historia de otro jesuita. Dicho sea de paso, tomamos esa charla con bastante humor, pues dudamos que Pedro se embarcara en tan noble empresa.

Hoy, comparto una adaptación del poema "En la muerte de Pedro Arrupe" escrito por Pedro Miguel Lamet, a la memoria de un amigo.

La partida de Félix sI

 No te mató el fusil ni la locura
de quien a sangre mata con la aurora,
ni tuviste el martirio con que llora
quien sufre ese terror de la tortura.

Tu cuerpo se apagó con la dulzura
de un velero de amor, como la prora
que reclama el crepúsculo a su hora
cuando el mar lo desea en su hermosura.

Te mató tu verdad apasionada,
la luz con que escribías el futuro.
Te mató tu locura enamorada.

Y el fuego que en México se inicia,
por liberar al hombre de su apuro
desde esa fe que pide la justicia.


Adaptación por Iván de Santiago Armenta
22 de Agosto del 2015
Festividad de Santa María Virgen, Reina


Nota: Pedro Miguel dio autorización de adaptarlo y publicarlo, a manera de homenaje a Félix Palencia sI.