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Invitación a 50 aniversario de la Misa Génesis

Se extiende la cordial invitación a la Misa Génesis, organizada por el Seminario de Montezuma, para el próximo 4 de abril del 2021 (Domingo de Resurrección). La celebración honrará a todos aquellos que elaboraron el material de la misa, dentro de ellos Félix Palencia, en aquel lejano marzo de 1971.

Más información sobre historia de la misa Génesis, dar clic en el siguiente  enlace: https://www.youtube.com/watch?v=HnRqmku9HgY&list=PLzFqkut1MvJA6r_JDIL7NyI4P6_x_TWfU&index=2 

El enlace de la celebración serán compartido cuando se tenga.

No busquemos en la tumba

No busquemos en la tumba
al que clavaron en cruz.
Cantemos el aleluya:
¡Ya resucitó Jesús!

El viernes, a la carrera,
fue cosa de irlo a enterrar,
y el sábado, día de fiesta,
fue de llorar y llorar.
El domingo, Magdalena,
apenas saliendo el sol,
tragando su propia pena
fue a buscar a su Señor.

Tres mujeres al sepulcro
se acercan por el jardín:
van en busca de un difunto,
de un cadáver por ungir,
¿quién les moverá la losa,
tan pesada como es..? 
Pero, ¡está abierta la fosa..!
Sorpresa la que han de ver...

Ya no busquen en la tumba
al que miraron en cruz:
Canten alegre aleluya,
pues resucitó Jesús.

No encuentran a su finado.
Un joven sentado está
vestido con lienzo blanco,
y se espantan más y más.
La sonrisa del muchacho
las invita a tener fe:
¡Ya se a quién andan buscando!:
¡a Jesús de Nazareth!

El murió crucificado
y su cuerpo aquí quedó;
pero, si quieren hallarlo,
sepan que resucitó:
Acérquense pa’ que vean
y verán que no está aquí.
Ya va rumbo a Galilea.
Lo dijo antes de morir.

No busquen más entre tumbas
al que triunfó en una cruz:
Canten todos aleluyas,
vive por siempre Jesús.

El joven, muy comedido,
este recado les dio:
A los que eran sus amigos
y a Pedro, el que lo negó,
cuéntenles esto que han visto
y lo que les digo yo:
que, como lo había predicho,
a Galilea ya volvió.

Allá los está esperando
y allá lo habrán de encontrar:
allá donde los humanos
saben llorar y cantar.
Esta es la buena noticia
que yo les anuncio aquí:
Que Jesús es nuestra vida
y no nos deja morir.

Vuela, palomita pura,
lleva a todos esta luz
y cántales aleluya,
porque está vivo Jesús.
FxsI

La campana de la parroquia

Sanctae Ecclesiae Paroecialis
CAMPANAE INSCRIPTIO

LAVDO DEVM VERVM
PLEBEM VOCO
CONGREGO CLERVM
DEFVNCTOS PLORO
PESTEM FVGO
TESTA DECORO

De las torres yo soy el ornamento
y alabo siempre a Dios.
A cristianos y a curas al momento
reúno con mi voz.
La enfermedad ahuyento,
y acompaña a los fieles mi lamento
en su cortejo lento
de un ataúd en pos.

Alabo siempre a Dios,
y a cristianos y a clero en un momento
congrego con mi voz.
De las torres yo soy el ornamento.
La enfermedad ahuyento;
y en su cortejo lento
de un ataúd en pos,
acompaña a los fieles mi lamento.

Yo canto para Dios.
A cristianos y a curas al momento
reúno con mi voz.
La enfermedad ahuyento,
y acompaña a los deudos mi lamento
en su cortejo lento
de un ataúd en pos.
Y de las torres soy el ornamento.

Yo canto para Dios.
A clérigos y fieles al momento
congrego con mi voz.
La enfermedad ahuyento.
Devuelvo a los tristes el contento.
De un ataúd en pos,
acompaña a los deudos mi lamento
en el duelo feroz
de su cortejo lento.
Y a las torres les sirvo de ornamento.

Parroquia de Santa María de las Parras
octubre 1990 Félix, S.I.

La Guadalupana


Este pasado día 12 de Diciembre, tuve la oportunidad de cantar después de la misa, el conocido canto a la guadalupana, pero con le toque de Félix.
Al llegar a las estrofas diferentes, eran más pocas voces en el coro, más luego las repetían al unísono. El ambiente sintió distinto, surgió lo mexicano y se notó la diferencia; al final todos aplaudimos.
No sé si sea el canto o fue mi emoción al recordarlo. Félix se hacia notar en cada cosa que hacía o decía.
Le dio otro sentido al canto y lo dejo para nosotros.


LA GUADALUPANA

DESDE EL CIELO UNA HERMOSA MAÑANA,
DESDE EL CIELO UNA HERMOSA MAÑANA,
LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA
BAJÓ AL TEPEYAC.
LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA, LA GUADALUPANA
BAJÓ AL TEPEYAC

SUPLICANTE JUNTABA SUS MANOS (2)
Y ERAN MEXICANOS (3)
SU PORTE Y SU FAZ,
Y ERAN MEXICANOS (3)
SU PORTE Y SU FAZ.

SU LLEGADA LLENÓ DE ALEGRÍA,
DE LUZ Y ARMONÍA
TODO EL ANÁHUAC.

JUNTO AL MONTE PASABA JUAN DIEGO
Y ACERCÓSE LUEGO
AL OÍR CANTAR.

JUAN DIEGUITO –LA VIRGEN LE DIJO–-,
ESTE CERRO ELIJO
PARA HACER MI ALTAR.

EN LA TILMA, ENTRE ROSAS PINTADA,
SU IMAGEN AMADA
SE DIGNÓ DEJAR.

CUANDO MÉXICO ERA SÓLO UN NIÑO,
ELLA CON CARIÑO
NOS SUPO CUIDAR.

DESDE ENTONCES, PARA EL MEXICANO
SER GUADALUPANO
ES ALGO ESENCIAL.

EN SUS LUCHAS POR LA INDEPENDENCIA,
ELLA ES LA PRESENCIA
DE LA LIBERTAD.

GOZARÁ CUANDO LOS MEXICANOS
SEAMOS COMO HERMANOS
EN PAZ E IGUALDAD.

LA NACIÓN LATINOAMERICANA
TIENE UNA ARTESANA
QUE NOS REUNIRÁ.

TODO BUEN LATINOAMERICANO
QUIERE COMO HERMANO
A TODOS IGUAL.

CONSTRUIREMOS ASÍ TODOS JUNTOS
UN ÚNICO MUNDO
DE AMOR Y DE PAZ.


 
Rocío Miranda


Canción Noche de Paz

Es hermosa, tradicional, internacional y popular la melodía de 'Noche de Paz'. Su letra admite varias traducciones, y aun trasculturaciones. Propongo la que sigue, perfectamente cantable con la misma melodía, y quizá mejor armonizada con las realidades navideñas.
 


NOCHE DE PAZ

"Noche de paz, noche de amor...":
Eso dice la canción;
pero en el mundo ya no hay Navidad:
ricos y pobres no pueden gozar,
porque no encuentran a Dios.

Noche febril, noche sin paz:
Sufre el rico su penar;
cuenta dinero y dinero sin fin,
sangre de hermanos que él hace sufrir...
¡Nunca tranquilo estará!

Noche sin pan, llena de alcohol:
Llora el pobre su dolor;
es miserable su pobre jornal
y la penuria carcome su hogar...
¡Siente el olvido de Dios!

Pobre mortal: Vive tu fe,
que ya es pobre Dios también.
Para los pobres es la Navidad:
nace Jesús, que nos va a liberar...
¡Ven, y luchemos con él!

Rico mortal: Vive tu hoy:
Sin justicia no hay perdón;
Dios te reprocha la desigualdad:
Todos iguales nacimos de Adán.
¡Sin igualdad no hay amor!

Si duermes tú, despierta ya,
que llegó la Navidad:
Entre los pobres hoy nace Jesús
y con su llanto rompe la quietud
y nos invita a luchar...
 
  

Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 21 de Diciembre del 2005.
 

Canto de Victoria

De "El Libro de los Libros" (traducción mía de la Biblia), estando por celebrar el aniversario de la 'independencia' de mi patria, comparto ahora este canto libertario de los inicios del pueblo de Israel. Lo hago, porque alienta la esperanza, en tiempos difíciles de sumisión y decepción.

(A046) Canto de victoria

Éxodo 15: 01-21

Cuando Dios liberó de Egipto a su pueblo y ahogó a los egipcios en las olas del mar, Moisés y su hermana María empezaron a cantar este canto, y todos los siguieron:

[Canto de María y Moisés, hermanos]

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Marchemos cantando,
que Dios con su mano
nos quiso librar.
El ve por su pueblo
y quiere gocemos
de la libertad.

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Creyó su soberbia
que nadie la guerra
les iba a ganar,
y llenos de orgullo
pensaron que el mundo
podían sojuzgar.

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Y Dios por su gente
en ira se enciende
y sale a luchar.
Su orgullo confunde:
con aire los hunde
en lo hondo del mar.

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 3 de Septiembre del 2005.

Pregón de la Pascua

El pregonero hacía las veces del periódico de hoy: transmitía la información y proclamaba los decretos oficiales. De esa época proviene el texto que presento, cuyo texto latino -otrora cantado en florido gregoriano- nos puede ser más asequible en esta traducción:


PREGON DE LA PASCUA


La luz de JesuCristo,
que esta noche brillante resucita,
alumbre los caminos
obscuros de la vida,
y el corazón de quienes los caminan.


Alégrense los ángeles
y gocen las celestes jerarquías.
Trompetas jubilares
anuncien la noticia
del triunfo de Jesús, pastor y guía.

Alégrese la tierra,
radiante como el sol de medio día:
¡Se acaban las tinieblas!
¡La luz de Cristo brilla,
y aparta de este mundo la neblina!

Alégrese la Iglesia,
jardín de Dios y madre venerable,
al verse de luz llena;
y el pueblo de Dios cante
en alta voz el canto de su pláceme.


Mis queridos hermanos:
Les pido su oración al Dios benigno,
para que, iluminándonos,
haga pleno y fructífero
el elogio que haremos de este cirio.


¡Levanten ya sus ánimos!
--¡Estamos muy contentos ante Dios!
--¡Su amor agradezcamos
a Dios, nuestro Señor!
--¡Es justo, y nos lo pide el corazón!--


Es en verdad muy justo
alabar a Dios, Padre omnipotente,
y a Jesús, Hijo suyo;
y que en mi voz se muestre
mi corazón, eufórico y alegre.


Jesús pagó la deuda
y borró con su sangre el expediente
que Adán nos dio en herencia.
Su sangre nos protege
y en su pascua nos libra de la muerte.


Esta es la noche santa
en que tu pueblo libre, caminando,
atravesó las aguas,
y en que con fuego y rayos
disipaste las sombras del pecado.

Esta es la santa noche
que devuelve la vida a los cristianos,
y los colma de dones:
¡Les cura sus pecados,
y los une a los ángeles y santos!

Esta noche santísima,
destruyendo los lazos de la muerte,
Cristo vuelve a la vida,
y victorioso asciende,
dispuesto a consolar a los creyentes.


¡Qué grande es tu ternura!
¡Qué enorme tu bondad y tu cariño!
¡Por perdonar mi culpa,
amando tanto a tu Hijo,
lo entregaste a las fuerzas del maligno!

¡Qué dicha haber pecado,
cuando por mi pecado he merecido
tener un Dios humano!
¡En la muerte de Cristo,
el hombre vuelve a hallar el paraíso!

¡Qué noche tan feliz,
testigo del regreso de la vida
en secreto jardín!
¡Tú brillas como el día,
radiante de favores y de dicha!


¡La fiesta de esta noche
ahuyenta la maldad, lava las culpas,
la inocencia repone,
las discordias expulsa
y acaba con dominios y amarguras!


Recibe, Padre santo,
esta noche de dones y de fiesta,
la ofrenda y holocausto
de este cirio de cera,
que consagra en tu honor la santa Iglesia.

Es columna llameante
nutrida del trabajo de la abeja;
y, aunque su luz reparte,
su resplandor no mengua,
porque en sabios panales se alimenta.


¡Oh noche felicísima,
en que se junta el cielo con la tierra!
En ella Dios invita
a compartir su herencia:
¡La vida que en su Cristo nos entrega!


Cuida, Padre, este cirio,
y haz que su luz se sume a las estrellas.
Que lo encuentre encendido
la matinal lumbrera
cuya luz no se apaga y es eterna.

¡Ese lucero es Cristo,
a quien resucitaste de la muerte!
Su resplandor invicto
ya nunca se obscurece,
y relumbra por siempre y para siempre.


Amén.


Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 26 de Marzo del 2005.

A la Víctima de Pascua

Para cerrar este pequeño círculo eclesiástico-litúrgico, presento una traducción rimada de la 'Secuencia de la Pascua', la cual trata de conservar en algún modo el ritmo de su original latino:

A la Víctima de Pascua
(Victimae paschali)



Presenten los cristianos alabanzas
y ofrendas a la víctima de pascua.

Pagó por las ovejas el cordero:
Jesús, siendo inocente, a los culpables
la paz nos dio de nuevo
con el Padre.

Lucharon en batalla nunca vista
la vida con la muerte; y, siendo muerto,
vive triunfante el dueño
de la vida.

¡Anda, cuéntanos, María!:
¿qué viste al nacer del día?

Miré testigos angélicos,
y vi el sudario y los lienzos.

Vi de Cristo viviente la tumba vacía,
y la gloria miré del que vuelve a la vida;

¡Mi esperanza, que es Cristo, de nuevo despierta!:
¡Se adelanta a los suyos, allá, en Galilea!

Más crédito debemos a María,
fiel única y veraz,
que no a la autoridad santa judía,
mentirosa y falaz.

Que el Cristo revivió de los difuntos
sabemos que es verdad.
¡Jesús!: ¡Te suplicamos en tu triunfo
que nos tengas piedad!


Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 29 de Marzo del 2005.

Canto de victoria

De "El Libro de los Libros" (traducción mía de la Biblia), estando por celebrar el aniversario de la 'independencia' de mi patria, comparto ahora este canto libertario de los inicios del pueblo de Israel. Lo hago, porque alienta la esperanza, en tiempos difíciles de sumisión y decepción.

(A046) Canto de victoria

Exodo 15: 01-21

Cuando Dios liberó de Egipto a su pueblo y ahogó a los egipcios en las olas del mar, Moisés y su hermana María empezaron a cantar este canto, y todos los siguieron:

[Canto de María y Moisés, hermanos]

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Marchemos cantando,
que Dios con su mano
nos quiso librar.
El ve por su pueblo
y quiere gocemos
de la libertad.

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Creyó su soberbia
que nadie la guerra
les iba a ganar,
y llenos de orgullo
pensaron que el mundo
podían sojuzgar.

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Y Dios por su gente
en ira se enciende
y sale a luchar.
Su orgullo confunde:
con aire los hunde
en lo hondo del mar.

Caballos y carros,
guerreros con armas potentes,
Dios hunde en las olas rugientes
del mar.

Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 3 de Septiembre del 2005.

La Fe de Abraham

Te envío (...) el cuentito y los monitos. Estos, en realidad no hablan directamente de Abraham, pero quizá te pueden ayudar: son los que el autor pone para ese cuentito, que, en el fondo, mira a quitar prejuicios religiosos no cristianos, y busca ayudar a una fe viva.

Félix.
"Sé en quién tengo puesta mi confianza"


1. LA FE DE ABRAHAM

Introducción:

 Casi todos creemos en algo. El que no cree en nada, nunca sabe decidir, amarga la vida a todos y se destruye a sí mismo.

A veces solamente creemos en alguna cosa o en alguna idea... Y eso es muy peligroso. Porque nos puede llevar a pisotear la vida de otras personas con tal de lograr nuestro ideal. Y, de paso, a acabar con nuestra propia persona.
Según la Biblia, la fe consiste en creer en alguien... Al­guien que nos llama personalmente a todos a vivir plenamente con él. A ese alguien lo llamamos Dios, creador y motor de nuestra vida y de toda vida. En la Biblia, esta fe aparece primero en Abraham.
A partir de este «tema» en adelante, vamos a comen­zar una aventura de fe como la que tuvo Abraham; vamos a dejar que Dios nos lleve a donde él quiere.


La fe de Abraham:
Una historia que ilumina nuestro decidir:

[tomada de la Biblia, de los capítulos 12 a 22 del libro del Génesis]

Abram nació hace casi 4 mil años cerca de la gran ciudad de Ur de los caldeos (actualmente Irak). Su familia era pobre; eran pastores y vivían de sus rebaños. Para los habitantes de la ciudad, su familia era considerada poca cosa. Pero, para Dios, eran per­sonas muy especiales y muy queridas.
Cuando Abram llegó a su juventud, su familia pasaba por una angustia muy grande. Las pocas tierras que aprovechaba para pastorear a sus animales se estaban acabando debido al rápido crecimiento de la ciudad. Y, ante esta crisis, su familia estaba dividida: unos querían quedarse y aguantar la mala suerte, mien­tras que otros preferían irse a buscar tierras nuevas y una vida mejor. En eso, un día sintió Abram que el Señor le decía: ­


Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre
para ir a la tierra que yo te voy a mostrar.


Con tus descendientes voy a formar una gran nación
y, por medio de ti, bendeciré a todas las familias del mundo
.

Abram escucha aquella llamada que se repetía en su mente. Aquella voz interior le daba ánimo. Pero también en su interior sentía mucho miedo de dejar a su familia y a todo lo que él conocía. No le era fácil arriesgar su vida por un futuro inseguro entre gente extraña. Pero Dios le ayudó a decidirse.
Cuando pensaba en quedarse, Dios le hacía sentir una pro­funda insatisfacción, y cuando pensaba en irse, Dios le hacía sentir una gran paz interior. Fue esta paz lo que lo animó a res­ponder al llamado del Señor.
Llevó consigo a Sara su mujer, sus rebaños, sus pocas per­tenencias y a todos sus familiares que quisieron acompañados. Y comenzó la búsqueda de aquella tierra desconocida que Dios le había prometido. .
Después de caminar más de mil kilómetros bajo el intenso calor del desierto, Abram encontró los pastizales que tanto soña­ba: estaban entre el mar y el río Jordán en el país de Canaán, el actual Israel.
Pero, con el paso de los años, la esperanza de Abram se iba convirtiendo en amargura. No tenía hijos y Sara su mujer, por su avanzada edad, ya no podía concebir. Pensaba: ¿para qué luchar si no tengo alguien a quien yo pueda compartir y heredar los frutos de mi vida? Dios le contestó; una noche Abram oyó en su interior la voz del Señor que le decía:

Mira el cielo y cuenta las estrellas.
Así será el número de tus descendientes.
Tú serás el padre de muchas naciones
y yo seré tu Dios y el Dios de ellos.

Abram recordaba las palabras que una vez el Señor le había dicho:
Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre
para ir a la tierra que yo te vaya mostrar.
Con tus descendientes voy a formar una gran nación
y, por medio de ti, bendeciré a todas las familias del mundo.


Y Abram creyó al Señor... y por eso el Señor lo aceptó como justo. Desde aquella misma noche Abram cambió su nom­bre por Abraham, que quiere decir «Padre de muchas naciones».
Dios cumplió su promesa: Sara quedó embarazada y siendo ya muy vieja le dio un hijo a Abraham. Los dos no cabían en sí por tanta alegría. A su hijo le pusieron el nombre de Isaac y lo circuncidaron en señal de que ya pertenecía al nuevo pueblo de Dios, que apenas ellos tres empezaban a formar.
Pero Abraham fue un hombre condicionado por las normas y por los prejuicios de su tiempo, como lo somos tam­bién nosotros hoy. A Abraham no lo dejaba en paz su conciencia, porque, según las costumbres religiosas que él conocía y practicaba, estaba obligado a ofrecerle a Dios en sacrificio a su primer hijo. Si no lo hiciera, él creía sinceramente que Dios los iba a castigar tanto a él como a todos los suyos.
Contra todos sus sentimientos, Abraham obedeció lo que entendió como la volun­tad de su Dios. Llevó al pequeño Isaac al sacrificio. Abraham tomó la leña para el sacrificio y la puso sobre los hombros de su hijo; luego tomó el cuchillo y el fuego y se fueron los dos juntos. Poco después Isaac le dijo a su papá:


Tenemos la leña y el fuego,
pero ¿dónde está el animal que le vamos a sacrificar a Dios?


Abraham no pudo ni siquiera mirar a su hijo. Cuando los dos llegaron a la parte alta del cerro, Abraham construyó un altar con piedras y preparó la leña; luego ató a su hijo y lo recostó sobre el altar, encima de la leña. Pero, al tomar el cuchillo, en su interior Abraham oyó claramente la voz del Señor que le decía:

Abraham, Abraham.., ¡no mates a tu hijo!
¡Yo no quiero que él muera!, ¡yo quiero que viva..!
Yo no soy Dios de muerte; sino de libertad y vida!

Al instante Abraham comprendió cómo era este Dios en quien él había puesto toda su fe: era Dios de vida. Desató a su hijo y lo abrazó...
Y, a partir de aquel momento, nunca se cansaba de hablarle a todo el mundo de cómo Dios lo había liberado una y otra vez, hasta que pudo vivir como siempre había anhelado. Abraham, por fin, había descubierto «la tierra que Dios le había prometido».
Por eso, su hijo Isaac, su nieto Jacob y todos sus descen­dientes siempre recordaban lo que un día el Señor le dijo a Abram:


Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu Padre
para ir a la tierra que yo te voy a mostrar.
Con tus descendientes voy a formar una gran nación
y, por medio de ti, bendeciré a todas las familias del mundo.



 



 
 
 
Preguntas:
¿Qué fue lo que más me gustó de la historia de Abraham? ¿Por qué me gustó?
¿En qué se parece la vida de Abraham y mi vida? ¿A mí, cómo me llamó Dios?
¿En qué momento de mi caminar estoy ahora?
¿Cómo me siento ahora? ¿Por qué?
¿Qué es lo que me gustaría decirle a Dios?
 
 

 
Félix Palencia sI.

Canción para Félix


Con unas palabras claras
entre mucho sabios puede relucir,
Y sus metodologías
no sé que secretos guardan para mí.

Cuando humilde se marchó
con sus ropas de albañil,
me llena de sentimientos
el verlo partir.

Fue amigo y altruista
porque en su camino confió siempre en Dios,
y luchó por la justicia
con los más pelados, siempre convivió.

Dicen que en la tierra fue
un carnal a todo dar,
ingenioso y guerrillero de la libertad.

Sólo sé que ausente está
y nos llena de recuerdos,
que vivió siendo congruente
levantando "nadies" de la sociedad.

Sólo sé que seguirá
esta lucha que no alcanza,
por llegar a ser hermanos
en un mundo, donde exista la igualdad.

Yo no sé si volveré
a verlo libre y gentil,
sólo sé que ahora sonríe
mi amigo Félix.

Adaptación libre por Rocío Miranda R., a la canción "El cautivo de Til-til"  de Patricio Manns; en memoria de Félix Palencia sI.