Invitación a 50 aniversario de la Misa Génesis

Se extiende la cordial invitación a la Misa Génesis, organizada por el Seminario de Montezuma, para el próximo 4 de abril del 2021 (Domingo de Resurrección). La celebración honrará a todos aquellos que elaboraron el material de la misa, dentro de ellos Félix Palencia, en aquel lejano marzo de 1971.

Más información sobre historia de la misa Génesis, dar clic en el siguiente  enlace: https://www.youtube.com/watch?v=HnRqmku9HgY&list=PLzFqkut1MvJA6r_JDIL7NyI4P6_x_TWfU&index=2 

El enlace de la celebración serán compartido cuando se tenga.

La presencia de FxsI en el INM

 Hola

Les deseo paz y bien de parte de Jesús nuestro amigo y Señor.

Quiero compartirles algo que me aconteció en la cita con el contralmirante del Instituto Nacional de Migración (INM).

Después de estarlos esperando unos 20 minutos, llegaron e hizo una larga presentación de quien era él, de todo lo que ha hecho etc, y una de las cosas que dijo fue que estuvo de encargado de las Islas Marías por 3 años y que en ese tiempo convivió y platico mucho con un Sacerdote Jesuita que estuvo como interno  y le decían “el bachitas”  porque él solía compartir, o sea rolaba los “Delicados” y al final el “mataba” la bacha hasta el final…y yo rápidamente lo interrumpí preguntándole ¿cómo se llamaba? Y dijo no recordar…yo le dije con toda seguridad el nombre de (no dude en decirle el nombre de Félix, pues todo lo que describió mi corazón me decía que él era) Félix Palencia…y con sorpresa y emoción dijo que SÍ,…me preguntó que si yo lo conocía y sabía dónde estaba? Le respondí con tristeza que sí lo conocí y que ya estaba en el cielo. Y dijo ay es una pena, pues me gustaba platicar con él, si hay alguna persona de  quien recuerdo en Islas Marías es de él.

En ese momento sentí ganas de llorar, me quede muda, sentí la presencia de Félix, me dio alegría, nostalgia, sonreí pensando que él está intercediendo por nosotros para que podamos acercarnos a las personas migrantes que están dentro del INM, en verdad pasaron muchas cosas por mi mente, se me hacía increíble, se me hizo el mundo muy pequeño y cómo es que este hombre (el Delegado INM), conoce a nuestro querido Félix.

Salí del INM con alegría y me di a la tarea de escribir a María Magdalena, a los amigos y amigas  cercanos de nuestro querido Félix, si sabían cómo le decían en la Islas María a Félix; Aarón Pérez fue el que confirmó que le decían “bachas o bachitas”, así que mi corazón sigue sobresaltado de emoción.

Esto les quería compartir a ustedes, que la presencia de nuestro querido Félix sigue acompañándonos.

Siento la curiosidad de seguir preguntándole al Delegado sobre sus platicas con Félix…en fin!!

Gracias por su atención, sigamos compartiendo anécdotas vividas con nuestro querido Félix que nos sonríe al lado de nuestro Carnal Mayor Jesús.

NOTA: el Delegado dijo que sí nos dejará entregar los folletos de Acompañamiento Espiritual y podremos entrar al INM los días martes y sábados.


Con cariño Yadira

AMGD

En el Quinto aniversario

Retomado de la presentación de un libro que él mismo compartió, correspondiente al mes de abril de dos mil dos:
"Me llaman Félix, y soy guacho. Nací en la ciudad de México, de la pareja Palencia-Gómez, cuando presidía el País Lázaro Cárdenas.
Estudié con los jesuitas, y dejé 1º de Ingeniería para hacerme, yo también, jesuita. Así, desde muchacho oí hablar de Eusebio Kino.
Soy cura desde el año que siguió al 68. Como Kino, me formé en los Ejercicios de Ignacio de Loyola, y estudié, como él, las Humanidades, la Filosofía y la Teología. Fui maestro de Matemáticas y Física, y de Teología y Filosofía. De ésta ahora doy clases en el seminario de Hermosillo.
Mucho de mi vida lo he pasado sentado, pero nunca me he asentado: De maestro pasé a obrero, fui luego plomero y albañil, y por años me acompañé con los internos de la pinta de Tijuana y los colonos de las Islas Marías.
Vivo en el Cerro de la Campana, atiendo la Parroquia Universitaria, y gozo de la amistad profunda de excelentes sonorenses."
.

Podríamos complementar:
“Me recosté para dormir en Bavispe, en el sitio que quería, despertando un día como hoy en el gozo de la amistad profunda de Papá, quien siempre me dejó saber como me quiere.”.

Brp

Tercer Aniversario de FxsI - Julio 2018


El día 19 de julio del 2018, nos reunimos a celebrar el aniversario de Félix Palencia SJ,  en medio de recuerdos, risas, comida y bebida, porque "el hombre no sólo vive de la palabra de Dios, sino de todo aquello que le cae a la panza".

Recordando a FxsI:

                                           







Gracias a Rocío e Isaí por el detalle.

Recordando a FxsI en su aniversario - Julio 2018



Felix Palencia Gómez SJ
GRACIAS por mostrarnos a Jesús y al Padre Bueno, por enseñarnos que siempre tendremos ese AMOR omnipotente.

En tu memoria Félix, publicaremos desde el día 23 de julio, una oración diaria tipo Novena de San Ignacio.

Tomado del muro de CVX México:

Félix y el abuelo


Una vez Félix y el abuelo platicaban sobre la muerte, el abuelo le decía que no debía vivir solo, que podía morir y nadie se daría cuenta...Félix le dijo que si ya estaba muerto no sentiría nada, que si alguien pasaba por allí solo le echara tierrita encima... El abuelo no alcanzaba a comprender esa mentalidad... Ahora los veo sentados a la mesa, quien sabe, tal vez ya volvieron a saludarse...DEP

Rocío Miranda
7 de Septiembre del 2017

Nota: Relato tomado de una red social.

TE QUIERO PINCHE FÉLIX

En sus últimos ejercicios espirituales de mes, Félix S.J. Se encabronó con Dios.
Le reprochó entre otras cosas que habiendo tantos chavalos tan tiernos, cariñosos, amigables, trabajadores, etcétera; tuvieran que estar presos.
Él sabía o creía saber que sólo se puede estar preso (con sus propias palabras), por pendejos. Quizás sólo se refería a los presos — que como yo— éramos unos pobres diablos.
En fin, me decía que luego de harto tiempo de reproches hacia Dios, la única respuesta que obtuvo del Absoluto, fue un abrazo y un simple y llano TE QUIERO PINCHE FÉLIX.
Me lo contó todavía emocionado.
A mi EL VIEJO (Dios), siempre me ha apapachado con abrazos y cariñosos manifestaciones, aunque no tengo recuerdo alguno de haberme encabronado con Él.
Algún día quizás me permita volver a hacer ejercicios espirituales de mes y platicaremos la Divinidad y yo, de lo que queramos.
Cada cual hace su personal relación con Él.

Aarón Pérez
25 de Agosto del 2017.

Así fue como conocí a Félix Palencia S.J., hace exactamente 33 años


Aquella mañana dominguera me acerqué disimuladamente al coro del templo de la pinta* de Tijuana. Pretendía conseguir prestada una lira*. Me interesaba aprender a tocarla.
Vivía en ese tiempo el agosto de 1984.
Al finalizar la misa que acababa de oficiar, aquél tipo alto, güerejo, tatuado y disimuladamente calvo, bajó a la banca donde se acomodaban los cantantes y tocantes del tal coro.
Estaba yo inquietamente retirado de ese grupito de presidiarios conformados por El Borrego, El Pelo Chino y Armando.
Luego de algunos chistes medio albureros con los coristas, el tipo se acercó a mi.
¿Qué onda Carnal? me dijo con tono relajado. Mi silencio se dejó escuchar por algunos segundos. No te había visto por aquí, inquirió.
La primer palabra que iba a salir de mi boca no iba a ser para pedir un préstamo. Así que atiné a decir... Tienes pocos monos en el templo, le dije, señalando muros y altar.
El hombre era demasiado listo, además de parecer conocer demasiado bien a los presos, por lo que no se tragó (del todo) mi decir. En el fondo lo dicho por mi era una ofensa al catolicismo. Con que llamarles monos a las imágenes, debió haber pensado.
Tal vez si lees (en la biblia) Santiago 1-27, eso pueda responder tu pregunta me dijo.
No recordaba yo un libro en la biblia con ese autor. Descargó del atril, el grueso libro y me leyó el párrafo relativamente acordado.
Uummm, sí. Un poco sí responde a la pregunta, dije lentamente. Muy suficiente, concluí.
Pero la neta creo que a eso no viniste, balbuceó.
Pues al chile*, no, vacilé por un momento. Venía a ver si me prestaban una guitarra, me dejó continuar. No sé tocar ni madres, pero quiero aprender, le solté.
¡Borrego! le dijo a quien la hacía de director de coro. ¿Préstale la una lira a este carnal!
¡¿Qué pues Félix?! Refunfuñó ese joven a quien habían encerrado por daños contra la salud, léase, narco. ¿Como le voy a prestar una, si ni siquiera lo conozco.
Pues por lo mismo, préstasela. Le increpó el cura.
¡Ni madres!, volvió a renegar. Se la va a chingar*, acotó.
Que se la prestes te digo, si se la chinga traigo otra buey, le increpó.
Escuchaba (yo) aquel grosero diálogo entre cura y corista, atento... ejem... atóntito.
Así fue como conocí a Félix Palencia S.J.
Hace exactamente 33 años.

Aarón Pérez
11 de Agosto del 2017


Nota: Esto dice Santiago 1,27: «Una religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en cuidar de huérfanos y viudas en su necesidad y en no dejarse contaminar por el mundo»

Recordando a Félix desde el anonimato

Conocí a Felix Palencia en una misión apostólica en el "Fraccionamiento Panamericano" (basurero municipal) de Tijuana, organizada por los hnos. LaSallistas; Ahi pasamos ocho días entre polvo, pestilencias y futbol, luego ese no fue mas que el principio; El siguiente par de años lo pasamos en apostolados entre "El Pueblito" (carcel municipal) y la "Zona Norte" donde las damas de la noche también estaban muy al acecho de las desgracias. y el corazón de Felix tenia espacio para todos. Aquel hombre de tan sencillo caminar y simple vivir; Un corazón suficiente para albergar la jauría de individuos descamisados y sin clasificación social de la que siempre se allegaba. Soy el afortunado poseedor de "Un Cabrón a Toda Madre" escrito y encuadernado de forma artesanal por el mismo o ayudado por quienes de alguna forma andábamos tras él buscando alguna seguridad emocional o sustento moral. Tiempo después me enteré de que aquel coasisemiexbosquejo no era otra cosa mas que una version coloquial de "Un Señor como Dios Manda" de José luís Cortés y que Felix adapto soezmente para mentes de poco alcance como las nuestras. Felix vivió como debieran hacerlo todos aquellos que osan consagrarse a las causas divinas, el era simplemente la imagen de lo que decía, la congruencia viva. Era de mente sagaz e inteligencia practica: Plomero, mecánico, electricista, inventor, teólogo, filosofo, Profesor, constructor, escritor y tan gente para ponerlo al servicio de los demás. Por él es que leímos nuestros primeros libros; Se las arregló para que nos consiguiéramos un buen acervo de lectura básica que entre convictos, exprostitutas, mugre y exseminaristas entre otros especímenes, nos fusilamos desde Homero y Virgilio, pasando por Confucio y Cervantes, hasta llegar a los de La Generación del 27, para aterrizar en la dulce Narrativa Latinoamericana, aquello era como la "Zoociedad de los Poetas Coasimuertos (o medio vivos)". El Palencia en su momento comulgo con el movimiento de La Teología de la Liberación e interesantísima hubiese sido una conversación entre el y Escrivá. Literalmente él vivió entre los desprotegidos, tabajó con ellos en los altos hornos, durmió con ellos en las celdas de las prisiones, se subió con ellos al transporte publico, y disfrutó con ellos de las desdichas y desigualdades de la vida; Fue despedido de los templos por reaccionario y lo vi en los patios consagrando una cerveza y una "sabrita", vestido con shorts, en chanclas y sin camisa, un Cristo tatuado al brazo, y que la suciedad organizada rodara detrás de el.

Felix, Amigo amado: no se si descances en paz (porque eso nunca se te dio), pero si hubiera Cielo, dudo que estés ahi mas feliz que entre nosotros.... Lo que amabas.

Anónimo
25 de Marzo del 2017
Nota: Comentario recogido dentro del blog, que consideré pertinente compartir desde la entrada principal.

Foto del recuerdo, hace unos 10 años.


Quizá ya te conté que una vez el director de la carrera de arquitectura de la Ibero Tijuana, le dijo que estaban las puertas abiertas para que él diera clases ahí. Además ya estaba medio platicado con el rector, Agustín El Patón Rozada.
Félix le respondió que de la Ibero no tenía esperanzas de que saliera algo bueno. Y puso este ejemplo:
Los presos sobre todo los jodidos, si ven a alguien padeciendo alguna necesidad, se alivianan unos a otros, hasta con un toque de Mota, si hace falta. ¿Crees sinceramente — le preguntó al invitante—, que algún estudiante de la Ibero se le ocurra que algún amigo suyo necesite algo y le comparta de lo suyo?
No, no creo, le respondió.
Entonces no voy a dar clases ahí, fue la respuesta.

Anécdota e imagen tomada del muro de Aarón Pérez, 7 de Julio del 2017.
La imagen fue tomada en diciembre del 2007,  en la celebración de jubilares en la Curia al cumplir él (Fx) 50 años en la Compañía -Comentario Magdalena Palencia-.

Segundo aniversario de FxsI- Julio del 2017


El pasado 19 de julio del 2017, nos reunimos para celebrar el segundo aniversario de FxsI en la casa del Padre. Asistimos a una misa en el templo del Sagrado Corazón, para después, compartir el corazón y un poco de comida, a la luz de su paso por nuestras vidas.


Sabemos en quién ponemos nuesta confianza.

Un día completo

Así titulé, hace cosa de un mes, otra nota, y así titulo ésta, a la que pudiera titular 'otro día completo'. Pero el título, igual que el puesto, podría valer para cualquiera. Porque, en realidad, todos los días vienen completos. Y, aunque a veces parece que nos afanamos por descompletarlos, hay Alguien que los recoge uno a uno y los completa. Sin embargo, nosotros no somos iguales cada día. Nos cambian el calor y la comida, el trabajo o el entretenimiento, una noticia, un encuentro... Y por eso la compleción del día no nos es siempre tan saboreada y tan sabrosa.

Hoy no fue así. Me siento muy contento, y quiero compartirlo. Nada fuera de lo común hice ni padecí en el día, pero hoy lo gocé más. Quizá por lo cenado anoche, uno de tantos medios por los que Papá nos comunica más sensiblemente su gozo cuando quiere.

Hoy lo sentí desde temprano: Andaba yo molesto desde ayer, que me llegó el recibo del agua. De fijo me cobran 11 metros cúbicos al mes, cuando no consumo más de 8 (que en todo caso cuestan igual que cuestan 10), y pago por eso 39 en vez de 34 pesos y centavos. Pero el asunto no era ése, sino que, siendo ayer miércoles 12, me daban de paso para pagar sin recargo sólo hasta medio día del sábado, día 15. Por lo pronto, fui a pagar, temprano, y a pie. Medido con reloj, no hice sino 22 minutos, 21 de ellos de camino de ida y vuelta, por calles del Cerro de la Campana y del inmediato Centro de Hermosillo. Ya me había yo, más que bañado, remojado, y tomado una taza chica de café. ¡Me vino tan bien el caminar..! Y no sólo ello, sino el ver el empezar del día (no el solar: el laboral): empleadas barriendo la banqueta frente a sus lugares de trabajo, vendedores semifijos acabando de acomodar su mercancía, etcétera; con un sol aún discreto y respetuoso, que más acaricia que tatema.
Vuelto a casa, me bañé de veras, y me prepare para visitar a los chavos del Cotume. A uno de ellos, llevaba yo un libro, regalo de un seminarista: El maravilloso Principito, que me sigue siendo inspirador. De camino me comí, como suelo, una manzana grande, y, mediante un cuarto de hora de Volkswagen, entré inmediatamente, saludo previo a la portera.

Me enteré de que el destinatario del libro estaba en el pabellón tres, donde suelen estar algunos castigados, y, acompañado por mensajes radiados que me iban abriendo reja a reja, llegue hasta donde él. Lo halle feliz, como puede serlo uno a los 19 años: acababan de entregarle notas aprobatorias de tres exámenes de preparatoria abierta, con lo que es probable la termine antes de salir, para octubre quizá o para diciembre. Y no está castigado... Al recibir las buenas notas, pidió al comandante un sitio semi aislado, para adelantar su prepa con más paz, y, tras entrevista con trabajadora social y con psicóloga, el director en persona se lo concedió, gustoso.
Más gustoso estaba el chavo, y más lo estuvo al recibir el libro. Charlamos algo más de media hora, y salí del tres al dos, aprovechando que había puertas abiertas por el regreso de otro chavo, que había ido a la psicóloga. Pasé tranquilamente al uno, moviéndome como en mi casa (o mejor que en ella, porque el Cotume no lo barro yo), y de camino, atravesando el dos, me hallé a otro chavo, a quien llevaba yo la constancia de su Confirmación, hace ya más de un año, en el mismo Cotume. No fue asunto mío, pero había yo logrado tramitársela con éxito.

En el uno estuve como una hora a la reja de una celda, de chavos de reciente ingreso. Por cierto, con los llegados ayer, los menores allí tutelados eran hoy 180. En la celda estaban siete, en espera de mejor acomodo, probablememte hodierno o próximo. Y estaban alegres, lo que me alegró bastante. Aunque quejosos también, por supuesto. A la insistencia de uno de ellos, le ofrecí llevarle un cigarro... para cuando consiguiéramos permiso de la dirección para hacerlo... Y nos dedicamos a redactar entre todos -en la imaginación, no en el papel- la carta con que pediríamos el permiso:

"Ciudadano Señor Director del Centro Intermedio de Tutelaje de Hermosillo del Consejo Tutelar para Menores Infractores del Estado Libre y Soberano de Sonora..."

La carta la habríamos de firmar el chavo interesado y yo, a más de los testigos o certificadores de las firmas, más quienes tenían responsabilidad de asegurar que el tal cigarro no dañaría al menor ni a la población toda de menores tutelados, quienes además firmaban de conformidad con que se concediera el excepcional permiso sólo a ese menor, sin precedente alguno que exigiera luego se les concediera a otros...
Y terminaba con los acostumbrados "con copia para", que iban desde el guardia en turno, pasando por la Ciudadana Presidente del Consejo Tutelar, hasta el Ciudadano Presidente Vicente Fox, último este a quien me opuse, por aquello  de la soberanía de nuestro estado sonorense...

Total: una amena hora de simplezas jocosas, en la que nos sorprendió la comida que llegaba, puntualmente a la una. Me insistían en que comiera con ellos; pero me esperaban ya mi amigo médico de 82 años y mi amiga y feligrés sabatina esposa suya, para una 'comida de viejitos', sencilla y tan sabrosa casi como la charla que la condimenta.

Terminamos con helado abundantísimo, de esos de vainilla, fresa y chocolate, y él, para irse ya a dormir, cumplió una de sus domésicas obligaciones: la de lavar los platos (no los cacharros, que le tocan a su mujer y no eran muchos, pues todo lo había cocinado o calentado en microondas -el helado exceptuado, por supuesto).

Regresé a mi casa, a unas diez calles, atravesando por el mero centro de Hermosillo, por el costado de Catedral y de la  Plaza Zaragoza. Me saludó la perrita ("Freude"), feliz de mi regreso, y dormí una siesta de boa del Principito, en espera de que el sol declinara, para pasar a mis labores académicas.
Aseguro que fueron completas y completaron bien el día, hasta que, cercanas ya las doce, llegó la hora de la cena. De ellas escribiré otro día, pues es la una, y de la cena sólo diré que fue de mermelada de durazno cuchareada, hecha por mí con unos ocho kilos de durazno (¿pues de qué habrían de ser..?), regalo del seminario el martes, cuando les regalaron los que caben al tope en una caja de pickup, entregados personalmente por quien los cultiva en Magdalena de Kino, a poco más de dos horas carreteras al norte de Hermosillo...
Buenas noches.

Félix
"Sé en quién tengo puesta mi confianza"

Nota: No sé ni dónde encontré esto, pero me pareció importante compartir un día completo de Fx.

Recordando a Fx - Julio 2017


Tal vez basta para recordarte, adaptar la descripción hecha por Felipe de Sousa de Francisco Javier en el libro «El Aventurero de Dios» escrita por Pedro Miguel Lamet:

«Aquellos párrafos que desnudaban a quien supiera leer el secreto de un hombre afectivo, condenado por voluntad propia a la soledad, que añoraba sin duda a sus compañeros y percibía el gran claroscuro que todo hombre en su juicio cabal siente, después de haber vivido en la metrópoli y llegar a tierras tan necesitadas. Un sacerdote que sólo encontraba consuelo en la oración y en agotarse acompañando a reos, enfermos y en especial, a los más vulnerables de la sociedad, una tarea, para él vital, de predicar al Jesús de los Evangelios.»
IdS
18 de Julio del 2017

Fx y Freude, unidos una vez más.




El día 10 de Enero del 2017, falleció la perrita Freude, vencida por los estragos del tiempo; según Virgilio, quien la tuvo a su cargo, duro al rededor de 16 años.
La historia cuenta que cuando Félix regresó de México D.F. (hoy Ciudad de México), la perrita lo desconoció, razón por la cual fue regalada a Virgilio. Se cree que fue un método de Félix pues la perrita ensuciaba bastante el patio.

Relato compartido por Rocío MR

Celebrando a Félix.

Conmemorando el retorno de nuestro hermano/amigo Félix, a la casa del Padre.
Templo de San Ignacio de Loyola, Cd. de México.
Convivio en casa de Thelma y Procopio, Hermosillo, Sonora. 




*Imágenes proporcionadas por Melina González y Rocío Miranda.

El hombre de los mundos

El hombre de los mundos

A FxsI,
en el primer aniversario
de su llegada a la morada eterna de Papá

Busqué a los jesuitas donde me dijeron que tenían su casa en Hermosillo.
Muchas cosas me dijeron sobre ellos: que por su formación académica y experiencial eran antropólogos, que eran buenos para tomar tequila, que de todas partes los corrían, que eran buenos profesores en las universidades y que no tenían lo espiritual de los franciscanos pero sí un fuerte compromiso social, siempre cerca de los más pobres. “¿Qué tienen esos jesuitas que de todas partes los corren?” me preguntaba a mí mismo, y más se acrecentaba mi curiosidad por conocerlos.

 Un domingo por la mañana me armé de valor y fui al Centro Cultural Universitario, en la avenida Rosales, frente a la Universidad de Sonora, para asistir a una misa de los jesuitas. Ahí conocí a Félix Palencia.

Fue una misa fuera de lo común, en algo que no había participado ni visto antes: éramos pocas personas sentadas en círculo; el altar, que era una mesa de plástico cubierta con un mantel, estaba al centro; no hubo consagración –que yo recuerde- pero todos comulgamos con hostias y vino, y las ofrendas me daban la impresión que también eran parte de la comunión: dos pasteles, varios refrescos, varios aperitivos para comer al final de la misa; una señora era la que leía el Evangelio y el padre, en una sotana raída, fumaba holgadamente todo el tiempo. Todos hablaban, compartían de su día a día o de las lecturas de la liturgia, y el padre también decía algo al respecto, no sé si a manera de homilía.

En la convivencia después de misa me acerqué al padre para pedirle una cita y platicar con él. Le dije que estaba interesado en hacer un simposio sobre Eusebio Kino en mi universidad, y que me gustaría que él, jesuita, participase.
Su respuesta fue afirmativa, como la de alguien que tiene tiempo de sobra para hacer una conferencia sobre Kino. Me llamó mucho la atención que se expresaba de Kino y de Ignacio de Loyola como si los conociera de toda la vida, como si hubiese platicado con ellos un par de días atrás.

Félix, pues, me convidó a su casa y me pidió que no le dijera “padre”, sino Félix:
“Mi mamá me puso el nombre de Félix cuando me bautizó. Así que no me llamo padre, me llamo Félix; dime Félix y háblame de ”. A esa charla siguió otra más y me volví a armar de valor para decirle que tenía interés en ser jesuita.
Le dio mucho gusto, y su espontánea reacción fue decir: “¡Lo sabía, lo sabía...!”.
Y unos minutos después, al darle mis argumentos de por qué quería ser padre jesuita y no padre en otro carisma religioso, me dijo con cigarro en mano:
“Tú lo que quieres es que no digan que eres un pendejo”, y me solté a reír, porque me sentí desenmascarado.

Así se ha de haber sentido Pedro, cuando después de emocionar a Jesús con sus palabras en la revelación del Padre al llamarle Cristo, hijo de Dios vivo, se sucede que Jesús lo llama, unos minutos después, Satanás. A mí, Félix, no me llamó Satanás, pero sí pendejo. Fue un momento muy sanador.

Félix era un jesuita de varios mundos: el mundo intelectual, el de las ideas, del pensamiento lógico-estructurado, las matemáticas, la física, la historia, la filosofía, el latín, el francés, el castellano, de Lope, Zorrilla, Alarcón, Molière, Racine, Cervantes y Shakespeare.

El mundo del trabajo manual, de ese que facilita la vida; el del ingenio, de la solución de pequeños problemas pero que dan grandes resultados prácticos en lo cotidiano: la electricidad, la plomería, la informática, el tendedero de ropa con el cable de plástico de teléfonos que desechó quién sabe quién, el llavero de cuchara para comer en el tutelar “porque yo no me voy a hartar de tortillas como lo hacen los morros, yo ya no tengo edad para eso”; el timbre de campana hecho con el resorte del reloj de pared que ya no servía “y mejor darle un buen uso al resorte, porque todavía está bueno: de que se vaya a la basura a darle un buen uso, mejor darle un buen uso”; la fuente de agua para la imagen de la jefita de Guadalupe hecha con el motorcito de la licuadora.

El mundo culto, de Paganini, Chopin, Mozart, Zeffirelli, Bergman, Fellini, Paz, Rivera, Clemente Orozco. El mundo filosófico y teológico, de Leon-Dufour, Teilhard de Chardin, de Certeau, Daniélou, Aristóteles, Platón, Lonergan, Marx, Hegel, Descartes, “Ellacuría no, porque se volvió famoso: no me gusta acercarme a los que andan de moda”.

El mundo carcelario, el de las malas palabras, los cholos, los marihuanos, los homicidas, los tatuados; esperar “el toro” para comer con la raza; los que se acercan solamente para pedir cigarros “pero a veces no les doy”; el morro que robó un desodorante en la farmacia y es compañero de celda de un narcotraficante; los albures; el jesuita que espera solo, sentado, a que llegue alguien que quiera ser escuchado; los saludos al vuelo: “¡qui’hubo, padre!”. Y la respuesta auténtica: “¡Qui’hubo, cabrón!”.

El mundo de la Compañía de Jesús, los santos, los pobres, los letrados; las fechas importantes: la fundación, la supresión, la restauración; de cuando los jesuitas llegaron a México “y qué bueno que no nos achacaron que tuvimos algo que ver con la Revolución Francesa”, “las constituciones, ¿sirven de algo?: Francisco Xavier nunca las leyó y fue tan jesuita como cualquier otro jesuita”; “Ignacio colocó un orden para los Ejercicios Espirituales, pero yo creo que habría estado mejor si lo hubiera colocado de otra manera, porque la Contemplación para Alcanzar Amor ya está todo el tiempo en la vida, entonces mejor comenzar con la Segunda Semana y luego pasar a la Contemplación para Alcanzar Amor, después a la Cuarta Semana y regresas a la Segunda antes de irte a la Primera, con el Principio y Fundamento…”.
Y entonces uno pensaba, mientras asentía con un movimiento de cabeza: “Espérate, Félix…sí te doy la razón, pero vete más despacio para poder entenderte…”.

Mi experiencia de los jesuitas –si se le podía llamar experiencia- era muy romántica. Conocía por los libros de historia de Sonora algunas cosas sobre los padres Campos, Saeta, Pérez de Rivas, Nentvig y Kino. Después de conocer a Félix y de acompañarlo una Semana Santa en el tutelar de menores, el romanticismo por la Compañía de Jesús se diluyó, y me llegó un atisbo fuerte de realidad: de que Dios se me manifestaba en las personas, en los más sencillos, en las cosas más ordinarias, de las que se viven sin el mayor esfuerzo y son gratuitas.
“Ya conociste el cielo”, me dijo, cuando salimos de la cárcel.

En aquel momento que lo visité por primera vez en su casa –y en aquella misa-, aunque nunca antes había estado en ella, sentí que tenía algo de familiar.
Los libros en el librero, su escritorio, la cocina, las ventanas, el patio, el árbol del patio, lo rústico. Sentí que estaba con un sonorense, con alguien de mi familia, con alguien que estaba ahí en ese momento y en ese lugar para mí, para que yo pudiera llegar y preguntarle y encontrar respuestas a mis dudas. Al entrar por la puerta de su casa, cuando vi todo eso, al sentarme con él para platicar y escucharlo y verlo, todo lo que yo buscaba de la Compañía de Jesús lo encontré en él: todo lo que yo imaginaba e idealizaba, todo lo que yo pensaba y creía y me decía a mí mismo de los jesuitas lo encontré en Félix: un hombre muy inteligente, muy pobre, con alto sentido crítico de la realidad, libre y pensador libre, sabio, con olor a Evangelio, amigo de Dios, lúcido, transmitía esperanza, daban ganas de conocerlo más y de imitarlo.

Alcancé a decírselo y también alcancé a decirle que en mi encuentro con él, cuando lo conocí, tuve la convicción de que todos aquellos jesuitas del siglo XVII y XVIII, de los que yo había leído en la historia de Sonora, que habían fundado misiones y dado desarrollo y gramática a las actividades y lenguas indígenas de yaquis, mayos y pimas, y él, este jesuita de hoy, en siglo XXI, eran los mismos.

Su presencia en Hermosillo fue un regalo para quienes lo conocimos: “Estaba en el CERESO II de Sonora y llegó Ulises de visita para celebrar una misa con los internos. Él estaba muy enfermo, en silla de ruedas. Al final de la misa me esforcé muchísimo para que me identificaran con Ulises, que toda la raza viera que yo también era cura, pues. Me acerqué con él y lo saludé con toda propiedad, y yo mismo lo empujé en la silla de ruedas hasta la salida. Y en el camino los internos me iban saludando y yo iba respondiendo:

    -‘¡Ésele, Félix!’
    - ‘¡Qué onda, carnal!’

 “Y otro:

    -‘¡Pinchi Félix, necesito que me hagas un paro, cabrón!’
    -‘¡Simón, güey! ¡Yo te aliviano, pero déjame llevar a este compa a la salida!
     ¡Al rato vuelvo!’.
“Y uno más:
    -‘¡No mames, pinchi Félix, no te vayas a ir! Yo voy a servirte el toro’.
    -‘¡Fierro, cabrón! Dejo a este carnal afuera y me regreso. Vi que van a
       dar bistec, el toro va a estar chingón ahora’.

“Entonces, en el camino, Ulises gira la cabeza, sentado en su silla de ruedas, para verme, y me dice: ‘No cabe duda de que este es tu lugar’”.
La presencia de Félix era confrontante, y ser su amigo implicaba estar dispuesto a vivirlo a él en los binomios de su personalidad: la misericordia y la aversión, la inteligencia y el disparate, la inclusión que casi te hace romper tu identidad, tanta libertad que parece que te orilla a perder la tuya. El mundo de Félix, pues, era el del límite para vivir el Reino de Dios. Su mundo era el mundo de Papá, en quien sabía tenía puesta toda su confianza, para amar y servir a los más pobres, a los más jodidos, como le encantaba decir. Y era ya difícil separarte de él, porque sería muy complicado encontrar otro amigo igual, que te animara, en su confrontación, a ser tú mismo y a unirte a un ideal tan alto como el que él estaba viviendo: un compañero de Jesús que estaba en el mundo sin ser del mundo.

Juan Pablo Gil Salazar, S.J.
19 de julio de 2016
Fortaleza, Ceará, Brasil

Primer aniversario - Misa en Hermosillo.


 
El día 19 de Julio, a las 7:00 pm., dentro del templo de Santa Eduwiges (Colonia Modelo, en Hermosillo, Sonora), se llevará a cabo la celebración eucarística por nuestro amigo Félix Palencia sI., a un año de su retorno a la casa del Padre.

Carta aniversario Félix

Ha pasado un año de su partida y no ha pasado un día que no le recuerde...
Releo sus escritos y su siempre frase: "se en quién tengo puesta mi confianza"; su manera breve de decirnos como conducirnos confiando en lo humano y buscando crecer siendo libres y auténticos.
Necesitó de pocas cosas y facilitó la vida de muchos que lo conocimos...Quien lo conoció sabe que no era una persona ordinaria, que siempre ponía amor en lo que hacía, se maravillaba de lo simple pero fue capaz de crear cosas complejas.
Caminó con una visión justa y preocupada por los más desprotegidos...
Añoro poder escucharle, preguntarle y reír con sus ocurrencias; ahora solo me queda pensar "Qué haría o que diría Félix?..." ante cada situación difícil que se nos presenta...
Lo que amas se hace más presente cuando ya no esta...
Tuvimos la fortuna de conocerlo...Gracias por todo lo que nos diste...

Rocío MR