El Principio

La historia del amor de Dios, cuyo momento culminante se revive en nuestra Pascua, remonta sus inicios hasta 'el principio' mero. La Biblia nos lo canta bellamente en su poética página inicial, que nos dice la más íntima verdad sobre nosotros mismos.


EL PRINCIPIO - GÉNESIS 01:01 - 02:04


Al principio hizo Dios cielos y tierra:
Todo obscuro y vacío,
soledad y tiniebla
en silencio infinito.
Sobre el agua, tranquilo,
solo, el soplo de Dios revolotea.

Y habló Dios: "Haya luz". Y la luz hubo.
A la luz mira limpia,
la aparta de lo obscuro,
le da por nombre "Día";
pone "Noche" a lo impuro;
y comienzan los tiempos y los números.

Y deslindó las nubes y las aguas,
y desecó la tierra.
Con sólo una palabra
terminó esa tarea,
y vio que era perfecta.
Y fue el segundo día de la semana.

Mandó luego a las plantas que brotaran:
que a este mundo desnudo,
con sus hojas y ramas,
con sus flores y frutos,
lo vistieran de lujo.
Y contó por tercera su jornada.

Colgó Dios grandes lámparas del cielo,
para alumbrar el mundo
y señalar los tiempos.
Sus leyes les impuso
y les marcó sus rumbos.
Y vio Dios que el día cuarto fue muy bueno.

Llenó de peces mares infinitos
y de pájaros aires,
y a todos los bendijo:
"¡Reprodúzcanse! ¡Naden
y vuelen con gran arte!"
Y aprobó su trabajo del día quinto.

Ve Dios la tierra muerta, y le da orden
de llenarse de fieras
y de bestias, que corren
o se arrastran. La tierra
de animales se llena.
¡Todo está bien! ¡Ya sólo falta el hombre!

Y dice Dios al fin: "¡Al hombre hagamos,
para que sea en el mundo imagen nuestra!:
Que domine la tierra con sus manos,
que gobierne las aves y las fieras,
los peces y reptiles, y que sea
dueño y señor de bosques y de campos".

Y así los hizo Dios ¡A imagen suya!
Macho y hembra los creó.
Los bendijo, y les dio
el poder engendrar vida futura
al hacer el amor:
¡Qué feliz aventura!

Y contempló el Creador toda su hechura
el día sexto. Y gozó,
el día séptimo, Dios
la belleza sin par de sus creaturas;
y alegre, con holgura,
cansado, descansó.


Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 26 de Marzo del 2005.

Profesión de fe

Comparto hoy, reconstruida de memoria, la 'Profesión de Fe' de la Noche de la Pascua del 2005 en el 'Inter' del Cotume [Centro Intermedio del Consejo Tutelar para Menores Infractores del Estado de Sonora, en México] donde residen ahora cerca de 200 jóvenes mayores de 16 años y sólo alguno cumplidos ya los 20], hecha en forma de iterrogatorio, al que respondieron todos "creemos", alzando una vela encendida [en forma análoga a la protesta de cada 'Lunes Cívico' ante la Bandera nacional].

Profesión de fe

1. ¿Creen ustedes en Dios, padre nuestro y de todos los seres humanos, que está orgulloso de cada uno de nosotros, sus hijos, porque nos quiere y nos ama sin medida, y por eso nos comprende, nos acompaña, nos ayuda y ve sólo todo lo bueno que hay en cada uno de nosotros..; quien como padre bueno quiere que todos sus hijos sepamos ayudarnos a ser libres, y que compartamos como hermanos lo que él nos regaló para todos?

2. ¿Creen ustedes en Jesús, que vivió su infancia y adolescencia en la pobreza, que salido de su casa, se metió al agua, invitado por Juan Bautista, y que estando allí oyó en su corazón que Dios le decía: "tú eres mi hijo, estoy orgulloso de ti, te quiero mucho y puedes contar siempre conmigo"..; que le creyó a Dios y comprendió que eso era para todos los seres humanos, y se dedicó a vivirlo y a decirlo, buscando compañeros entre los pobres y estando siempre en favor de los pobres..; por lo cual fue amenazado y destruido, pero nunca aniquilado, puesto que a punto de morir perdonó a quienes lo clavaban en la cruz..; ¿creen en ese Jesús, orgullo de la raza humana, que sigue vivo a nuestro lado, que nos invita a gozar de su papá, y a actuar como él actuó, que como amigo nos acompaña y consuela, y nos anima siempre a levantarnos y a vivir como él vivió, viendo por los demás y estando a su servicio?

3. ¿Creen ustedes en la luz que siempre hay en lo más hondo de su consciencia, como en la de todo ser humano; en el amor y bondad que siempre hay en lo más profundo del corazón de ustedes y de todos, en el consuelo, la fortaleza, la esperanza, la alegría..; en todo eso que Dios nos regala a todos sus hijos, y que recibimos de Jesús..; ¿creen en eso que hay en su consciencia, a lo que llamamos Espíritu Santo, y que en nosotros vale más que cualquier cosa, porque nos hace conscientes y libres, y nos da nuestra libertad y humanidad?

4. ¿Creen ustedes en su familia, en la que Dios les dio quien los amamantara de bebés, quien los alimentara y enseñara los primeros pasos de la vida; y, así también, creen en sus amigos verdaderos, que los acompañan y ayudan en las buenas y en las malas, y en la pareja a la que libremente han elegido o van a elegir, para darle felicidad y compartir todo con ella, y multiplicar con placer la familia humana de los hijos de Dios que él les confíe; ¿creen, pues en su familia, en sus amigos verdaderos y en la mujer a la que aman o a la que van a amar?

5. ¿Creen ustedes en sus compañeros, con quienes conviven en la celda, en el pabellón y en todo el Centro Intermedio; y creen también en los compañeros encargados de la observación de su comportamiento, y en el resto del personal que está aquí al servicio de ustedes..; en breve, ¿creen en el Centro Intermedio y en el Consejo Tutelar para Menores?

6. ¿Creen ustedes en Sonora y en México, país y patria en que Dios nos dio la vida y en el que tantas cosas nos regala, para que juntos lo mejoremos, y entreguemos a las generaciones siguientes una Sonora mejor y un México mejor y más fraterno?

7. ¿Creen ustedes en la comunidad cristiana toda, en la más cercana, aquí mismo, dentro del Cotume: en quienes aquí los apoyan en su crecimiento, en su fe y en su libertad; y en toda la comunidad: la católica, que tiene en el papa Juan Pablo II su signo humano de unidad, y, aquí en Hermosillo, en el Obispo, Ulises..; y en la comunidad toda de quienes creemos en Jesús y hemos recibido su espíritu y su tarea..; ¿creen en esta comunidad cristiana, así como también en la comunidad de todos los seres humanos, como hijos de Dios, y hermanos todos?

8. ¿Creen ustedes en ustedes mismos: en que son buenos y pueden ser mejores, en que vale la pena el empeño por crecer en consciencia y libertad, en cuidar la propia salud y el propio cuerpo, y cultivarlo por medio del deporte; en que vale la pena cultivar los propios sentimientos, así como también la inteligencia y las habilidades manuales, con la seguridad de que, con ayuda de Dios y de los demás, cada uno de nosotros puede hacerse auténticamente libre y auténticamente hombre?

9. Lo repito: ¿Cree cada uno de ustedes en sí mismo, seguro de que puede salir adelante y superarse, y en que las dificultades, los errores nuestros y de los demás, las caídas y las penas, son oportunidades para superarnos, acompañados por Jesús, que siempre está cerca de nosotros en ellas?

10: Lo repito por tercera vez: ¿Cada uno de ustedes tiene fe en sí mismo, y está seguro de ello?

Esta es nuestra fe cristiana, la que recibimos de Jesús y de la Iglesia en el bautismo, y la que renovaremos todos ahora, al ser de nuevo mojados con esta agua, separada y preparada para que recordemos nuestro bautismo y seamos conscientes de lo que él significa.


Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 28 de Marzo del 2005.

Reforma del Estado

El contexto de este breve escrito lo ofrece él mismo en sus primeras frases. Lo comparto ahora, aun antes de presentarlo verbalmente. Dispondré de ocho minutos para hacerlo, para, una vez integrado con otras dos aportaciones, someterlo con ellas a diálogo con los escuchas.


Aportación acerca de la Reforma del Estado Mexicano en materia social

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Desde mi escasísima formación escolar jurídica, preparatoriana, agradezco y usufructúo la oportunidad que la Escuela de Derecho de la Universidad de Sonora me brinda, para aportar algunas reflexiones personales mías acerca de la 'Reforma del Estado Mexicano'. Me disculpo de ignorar el significado preciso del tecnicismo 'Materia Social', y, como lego en ella, explicito que, para mí, todo asunto estatal mexicano es necesariamente social.

Para empezar, integro textos de cuatro artículos constitucionales, tres de ellos consecutivos [2°, 39°, 40°, 41°]:

En ejercicio de la soberanía nacional, que reside esencial y originariamente en el pueblo, la nación mexicana, única, pluricultural e indivisible, ha decidido constituirse en república representativa, democrática y federal, y ejercer su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, conservando sin embargo en todo tiempo su inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno [, así como el de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público (27°)].

Esta afirmación compleja pretende relatar un hecho histórico de principios de 1917, en el contexto aún bélico de la Revolución Mexicana. Qué tan verdadero sea que la Constitución del 17 (o la del 2005, con lo poco no modificado que de aquélla le queda) sea fruto de la soberana decisión del pueblo mexicano, es algo que podrá ser establecido, no por mí, sino por los historiadores de la Patria.

De todos modos, me parece verdad que la Nación Mexicana quiere estar constituida e irse constituyendo como democracia; y que, poco a poco y no sin retroceder o desviarse, ha ido avanzando en el camino de lograrlo: desde tiempo antes de 1824, hasta hoy.

Hablar en este contexto de una Reforma del Estado Mexicano, me parece válido. Lo haré simplemente mencionando sus premisas. Anoto antes, sólo, que no pretendo afirmar la validez o extensión jurídica de esas premisas; dado que las considero previas al mismo Estado Mexicano, que sólo en ellas puede tener su principio y su fundamento.

1ª premisa: Los 'sentimientos de la nación' son prioritarios sobre cualquier 'estado de derecho': No es la Nación para el Estado, sino el Estado para la Nación: La Nación es previa al Estado, y soberanamente puede decidir 'constiutirse' en Estado (y podría decidir no hacerlo). El Estado debe ajustarse a la Nación, y no la Nación al Estado (como los zapatos han de ajustarse a los pies, y no los pies a los zapatos.., en el supuesto de que no quiere uno andar descalzo).

2ª premisa: La Nación Mexicana está, desde hace varios siglos, en proceso de irse haciendo, y su constitución en Estado y como Estado puede y debe apoyar ese proceso: ayudar a que de veras sea única e indivisible, en la diversidad de sus culturas, por no decir de sus 'naciones' (de las que tenemos ejemplos casi al alcance de la mano).

3ª: La diversidad cultural no es de por sí amenaza real a la unidad del Estado Mexicano (como no de hecho no lo es a la unidad de varios otros estados pluriculturales o plurinacionales). Lo que amenaza seriamente a la unidad nacional (que, más que amenaza, es división actual profunda, que hiere y desangra hoy a nuestra Nación), es el abismo económico que separa a unos mexicanos de otros, desintegrando los sentimientos de la Nación, y, con ello, la Nación misma: No pueden ser los mismos los sentimientos de quien ocupa el cuarto o quinto lugar entre los megamillonarios del mundo, que los de quien sobrevive de la basura y sobre la basura; ni los de quien percibe (entre sueldo y prestaciones) más de siete millones de pesos al año (unos veinte mil pesos diarios), que los de quien mantiene a su familia con un salario mínimo de cuarenta y cinco pesos.., o, peor todavía, sin siquiera él.

4ª: La Nación y el Estado Mexicanos no son los ocupantes únicos del Mundo; y las relaciones inter-nacionales se intensifican día con día. Esto, así como el avance del pensar del hombre acerca de sí mismo, afecta el significado de nociones como las de 'sociedad', 'nación' y 'estado', y ni la Nación ni el Estado Mexicanos pueden sustraerse de esta realidad: noventa años en el devenir de México y del Mundo pueden tener análogos efectos a los de nueve en quien pasa de los once a los veinte años, y cambia de vestuario, por haber cambiado de estatura, de sentir, de pensar y de ambiente y amistades.

: La Nación Mexicana (o 'las naciones mexicanas') han tenido siempre la sabiduría y el celo de su 'soberanía': la que nos ha hecho subsistir, aunque maltrechos, a pesar de numerosas tonterías y traiciones. Confío en que esta sabiduría soberana, que no depende de un texto constitucional, seguirá manteniendo viva y en reforma continua a la Nación, sea lo que sea del Estado Mexicano, o de su Constitución Política. Pero es obvio que, cuanto más fieles a la Nación (es decir: al pueblo soberano) sean el estado, el gobierno, las leyes (y los abogados), mejor propiciarán la pervivencia y el crecimiento mexicanos.

Y termino, añadiendo tres corolarios a estas cinco premisas:

: Me parece oportuna una 'actualización' de nuestra Constitución Política (o, por lo menos, una 'refundición' de ella). Pero no creo que una simple reforma de nuestra Constitución, con la consecuente reforma de nuestro Estado, traiga sin más consigo una reforma de nuestra Nación (más necesaria e importante que la del Estado o la Constitución).

: Me parece de suma importancia para quienes estudian el Derecho que comprendan a fondo, para que no los usen equívocamente (como lo hace la Constitución), el sentido de palabras y conceptos como 'Nación', 'Estado', 'Pueblo', 'País' o 'Gobierno'.

: Más importante me parece todavía que quienes sirven al Derecho o a la Cosa Pública comprendan, sientan y vivan que los 'sentimientos de la Nación' son anteriores a cualquier 'Estado de Derecho'. En otras palabras, que 'la Ley es para el hombre, y no el hombre para la Ley'; y que cualquier ser humano, por el sólo hecho de serlo, debe estar siempre 'por encima de la ley'.., como lo reconoce implícitamente el artículo 39 de nuestra Constitución Política.., o como sabiamente alguien lo enunció: "las necesidades de los débiles deben prevalecer sobre los derechos de los fuertes".

Muchas gracias.

Nota: Artículo extraído del blog "Escritos que hoy quiero compartir", fechado al 30 de Abril del 2005.